La cadena hotelera española Meliá Hotels International anunció la rescisión inmediata de sus acuerdos operativos en Cuba y el retiro de sus marcas de las 15 propiedades que gestionaba en la isla. La compañía explicó que la decisión responde al “contexto geopolítico, social, jurídico y económico” del país caribeño, sin mencionar directamente las sanciones estadounidenses.
El anuncio se suma a la salida de otras firmas internacionales. Royalton Hotels & Resorts Ltd. informó el lunes el cierre de su filial cubana, mientras que Iberostar Group dejó de operar una docena de hoteles en la isla, de acuerdo con reportes recientes.
La administración del presidente Donald Trump ha intensificado la presión sobre La Habana desde principios de año, interrumpiendo el suministro de petróleo venezolano y advirtiendo con aranceles a países que envíen combustible a Cuba. Estas medidas han incrementado la incertidumbre para las empresas extranjeras que operan en sectores estratégicos como turismo y energía.
La salida de Meliá y otras corporaciones refleja el impacto directo de las sanciones y del entorno económico adverso en Cuba, debilitando aún más la industria turística, considerada uno de los pilares de la economía nacional.