Después del operativo realizado por la Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México en el campamento de migrantes ubicado en avenida 100 Metros, varios de sus habitantes han comenzado a empacar sus pertenencias con la intención de regresar a sus países de origen.
José Manuel, migrante venezolano, comentó que muchos prefieren volver a su país natal antes que permanecer en un albergue. "Lo que pasó ayer fue terrible. Derribaron casas en las que aún vivía gente, se llevaron muchas de nuestras pertenencias y anunciaron que volverán para terminar el desalojo", afirmó.
De acuerdo con testigos, durante la noche fueron destruidas cinco casas improvisadas, cuyos restos aún permanecen en la zona. Además, las autoridades marcaron con una "X" naranja aquellas viviendas desocupadas o cuyos ocupantes aceptaron trasladarse a un albergue, con el objetivo de identificarlas para su demolición.
José Manuel aseguró que las autoridades intentaron persuadirlo de abandonar su vivienda improvisada de cartón y madera, pero él se negó. "Aquí vive mi hija, mis primos, toda mi familia. No voy a dejar mi rancho para que lo destruyan", sostuvo.
Por su parte, María, otra migrante del campamento, explicó que los refugios no son una opción viable para ellos. "Nos dijeron que nos llevarían a un albergue, pero no quiero irme. Son lugares donde hay conflictos y horarios estrictos, lo que nos impide salir de noche a trabajar", señaló.
En el campamento aún permanecen aproximadamente 30 casas improvisadas, pero muchos de sus habitantes ya han comenzado a empacar para salir del país.
Una de las migrantes expresó su tristeza al tomar la decisión de regresar a Venezuela. "Hoy mismo salimos. Somos cuatro mujeres y dos niñas. El viaje será largo, atravesaremos siete países. Me siento muy triste porque llevo un año en este camino con la esperanza de una vida mejor, pero regresaré en peores condiciones de las que salí", lamentó entre lágrimas.