Birmingham vivió una jornada histórica al rendir homenaje a uno de sus hijos más ilustres: Ozzy Osbourne. El “Príncipe de las Tinieblas” fue despedido por una multitud que abarrotó las calles para acompañar el recorrido de su carroza fúnebre, que atravesó puntos emblemáticos de su vida y carrera.
El cortejo comenzó en Aston, barrio donde nació, y pasó por sitios como el “Black Sabbath Bridge” y Broad Street, donde una banda de metales interpretó clásicos de su grupo como “Iron Man”. La música en vivo y los símbolos del heavy metal marcaron el ambiente de una ceremonia que combinó tristeza y celebración.
Sharon Osbourne, esposa del músico, y sus hijos participaron conmovidos, recibiendo el cariño de los asistentes. La familia destacó que el evento fue pensado como una despedida alegre y cercana al espíritu del artista.
El evento no solo fue un tributo a Ozzy, sino también una reafirmación de su legado como pionero del heavy metal y símbolo cultural de Birmingham. La ciudad lo recordó como un ícono de la clase trabajadora, cuya música trascendió fronteras y generaciones.
La jornada cerró con una ceremonia privada, en la que sus seres queridos recordaron su vida y legado lejos de reflectores, como él lo había solicitado.