El 24 de octubre de 2024, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, compareció ante la Cámara de Diputados en medio de un fuerte respaldo de legisladores de Morena, quienes lo acompañaron con la consigna “¡No estás solo!”. La intervención ocurrió días después de que Ismael “El Mayo” Zambada difundiera una carta en la que aseguró que el día de su captura tenía previsto reunirse con el mandatario estatal.
En aquella sesión, Rocha Moya reconoció la crisis de violencia que atravesaba Sinaloa y admitió que no tenía certeza de cuándo concluiría la confrontación entre grupos criminales, originada tras la detención de Zambada en julio de 2024. El gobernador subrayó que el apoyo del Gobierno federal, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, había sido clave para contener la situación.
Hoy, el contexto político y judicial es distinto. El Gobierno de Estados Unidos abrió una investigación contra Rocha Moya y mandos policiacos de Sinaloa por presuntos vínculos con el crimen organizado. La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que analiza la información remitida por el Departamento de Estado y la DEA para determinar si existen pruebas suficientes que justifiquen una orden de aprehensión y una eventual extradición.