Las mujeres han dado en estos días ejemplos de lucha ciudadana.
La marcha de este domingo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, ha sido muestra de su capacidad de organización, de la fortaleza de su movimiento, de lo arraigado y justo de sus reclamos. Un verdadero parteaguas.
La Ciudad de México y los estados del país fueron escenario donde se desplegaron vigorosas sus demandas, su lucha por la igualdad, su exigencia a las autoridades de poner fin a la violencia contra ellas, en cualquiera de sus manifestaciones. Su derecho a vivir seguras.
Las cifras oficiales no mienten, ni pueden ser rebatidas o minimizadas. En enero de este año 320 mujeres fueron asesinadas. Es decir, 10 cada día. De esa cifra de crímenes solo 73 fueron catalogados como feminicidios. No es algo nuevo, la epidemia viene desde el sexenio de Felipe Calderón, continuó con Enrique Peña y se ha agudizado con López Obrador.
Fue una jornada por la justicia, por el no olvido, contra la impunidad. Para que nunca ocurran más casos como el de la niña Fátima, el de las estudiantes de la UNAM, Aideé Mendoza y Lesvy Berlín, por Abril, por Ingrid y por miles de más que han sido asesinadas o han desaparecido en todo el país en la última década.
Valientes, niñas, adolescentes, mujeres maduras, de la tercera edad ocuparon las calles. Solas o en familia. De todo registro social. Estudiantes, amas de casa, profesionistas, indígenas. Hijas, madres y abuelas. Todas ellas, unidas, alzaron la voz.
“¡Ni una muerta más!”, “¡Alto a los feminicidios!”, “¡Justicia!”, “¡Fin a la impunidad”, entre otras, fueran las demandas que gritaron, fuerte, como una sola garganta, decenas de miles en el país, pero también en gran parte del mundo.
Conmovedoras, muchas de ellas compartieron sus historias, su dolor. De la hija, de la hermana o madre ausente. Esperanzadas en que en algún momento su infierno llegue a su fin, que su ser querido regrese a casa, que se haga justicia.
Para ellas, para todas, la solidaridad incondicional de esta casa editorial. Nadie en su sano juicio, y menos el gobierno, puede ser indiferente, omiso, a estos reclamos.
Ahora, este lunes se espera que con su ausencia se haga visible lo necesaria, indispensable, que es su presencia.
Las mujeres alzaron la voz. ¿Las autoridades sabrán escucharlas?