Claudia Bolaños
El reciente descarrilamiento del Tren Maya en el tramo Izamal-Cancún ha generado un intenso debate político.
El coordinador del PAN en el Senado, Ricardo Anaya, recordó que el costo de la obra pasó de 150 mil millones a 350 mil millones de pesos y señaló que en un periodo de año y medio ya se han registrado dos percances, aunque sin consecuencias graves para los pasajeros.
En la misma línea, el senador priista Manuel Añorve advirtió que las investigaciones deberán esclarecer si se trató de un descarrilamiento o de un choque frontal, como aseguran algunos pasajeros, y coincidió con Anaya en que los responsables del proyecto, incluidos los representantes de la SEDENA, deben comparecer. A su vez, el coordinador del PRI en la Cámara de Diputados, Rubén Moreira, calificó el accidente como una muestra de lo que llamó “un proyecto fallido” y exigió la presencia del director del Tren Maya, el general Óscar David Lozano, para que explique la viabilidad económica, el estado de la obra, la derrama económica y los daños ambientales. Recordó que la construcción triplicó su costo inicial y acusó que arrastra pérdidas millonarias.
En contraste, el coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier Velasco, pidió no magnificar el accidente y subrayó que este tipo de incidentes pueden ocurrir en cualquier parte del mundo. Mientras tanto, la oposición reiteró su exigencia de transparencia y rendición de cuentas, argumentando que el proyecto representa un alto costo para el erario y serios impactos ambientales y sociales.
Foto por Cuarto Oscuro