El caso del bebé Eitan Daniel, encontrado sin vida en Ciudad Juárez, Chihuahua, ha generado conmoción luego de que sus padres fueran liberados tras una primera audiencia por delitos contra la salud, mientras continúa abierta una investigación por homicidio en su contra.
El menor, de apenas un año y medio de edad, fue localizado el pasado 10 de marzo en un terreno baldío en una zona desértica, con signos de desnutrición y violencia. De acuerdo con las indagatorias, la causa de muerte fue un traumatismo craneoencefálico, presuntamente derivado de golpes recibidos en su domicilio.
Las autoridades señalaron que la madre habría trasladado el cuerpo del niño durante varios kilómetros para abandonarlo, tras lo cual fue identificado gracias a trabajos de investigación y difusión.
Inicialmente, cinco integrantes de la familia —incluidos los padres, abuela, bisabuela y un tío— fueron detenidos; sin embargo, algunos de ellos fueron liberados al no comprobarse su participación directa en los hechos.
En el caso de los padres, enfrentaron una audiencia por posesión de drogas, ya que al momento de su detención se les encontraron sustancias ilícitas. Debido a que este delito no es considerado grave, un juez determinó que ambos pudieran seguir el proceso en libertad, bajo medidas cautelares como la firma periódica.
No obstante, la Fiscalía mantiene abierta una carpeta de investigación por homicidio calificado, por lo que se prevé la posible emisión de órdenes de aprehensión en su contra conforme avancen las indagatorias.
El caso ha generado indignación social por las condiciones en que vivía el menor, así como por los indicios de maltrato reiterado antes de su muerte, lo que ha colocado el foco en la responsabilidad familiar y la actuación de las autoridades en la protección de la infancia.