A 26 años de su fundación el Museo de las Californias sigue siendo un referente sustancial de la cultura fronteriza, en el marco de la inauguración de este espacio el Centro Cultural Tijuana (Cecut), institución de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y en colaboración con Colegio de la Frontera Norte (Colef), presentaron libro Paisaje sonoro, música, ruidos y sonidos de las fronteras el pasado martes 24 de febrero.
La Sala Federico Campbell hospedó esta actividad, en la cual la directora general del recinto, la Mtra. Miriam García Aguirre dirigió un mensaje, “esta actividad que forma parte del aniversario del Museo de las Californias, es para nosotros motivo de reflexión sobre el propósito de un museo en el siglo XXI, que actualmente está en una etapa de actualización en su discurso museográfico, así como en mantenimiento de algunas de las áreas”.
La funcionaria federal continuó, “agradecer que esta presentación sea en el contexto de este ciclo Diálogos desde la frontera, que se realiza desde hace ya un buen tiempo en Centro cultural Tijuana en colaboración con el Colegio de la Frontera Norte, significa la oportunidad de conocer los trabajos de investigación actuales que se llevan a cabo en esta institución y la oportunidad de sostener un diálogo también para la crítica que estimula muchísimo el trabajo que hacemos”.
“Le apostamos totalmente a esta idea de que los diálogos desde la frontera contribuyen a la formación de una cultura de paz tan necesaria e imprescindible en este momento”, precisó la titular de Cecut y reveló, “vamos a tener aquí una sede de la Fonoteca Nacional en Centro Cultural Tijuana, con lo cual se inaugura también formalmente nuestro programa de arte sonoro, que esperamos propicie la reflexión sobre la importancia que tiene para nuestras comunidades, la música, el sonido y el paisaje sonoro”.
Para el presentador, el Dr. Heriberto Yepes del Instituto de Investigaciones Históricas UABC, Paisaje sonoro, música, ruidos y sonidos de las fronteras es “un libro enfocado en analizar un paisaje sonoro, lo veo como un libro de casos, estudios sonoros, pero que también es un debate multidisciplinario y una serie de propuestas de cómo analizar estas atmósferas.”
“Estamos inmersos en ambientes auditivos, en lo aural. Ahorita mismo está sonando algo, entras a una estación de transporte o al transporte público y todo está lleno de diferentes sonidos o de ruido, sea ambiental o sea de un sitio específico, entender esa sonoridad, lo audiovisual y lo aural es parte de nuestra vida”, concluyó el académico.
El Dr. Miguel Olmos Aguilera, coordinador del libro dijo que este volumen “analiza la sociedad y la cultura a través de los sonidos”, y sobre este proyecto expresó, es una coordinación que recupera varios trabajos de investigación, algunos de la frontera, otros más bien del centro del país como una comunidad cerca de la Ciudad de México, Tepoztlán”.
“Este trabajo, que es sobre los yumanos de Baja California y cómo conciben el sonido, el sonido ritual y el sonido en su cultura y otros trabajos teóricos sobre las implicaciones del sonido, la sonósfera que se le llama, es en realidad un conjunto de ensayos que pretenden analizar, interpretar la cultura, la sociedad a través de los sonidos, de los ruidos y el conjunto de sonoridades que se presentan en una sociedad, en la frontera”, aseguró el catedrático.
El Dr. Álvaro Díaz Rodríguez de la Facultad de Artes UABC, campus Ensenada explicó, “he publicado un capítulo dentro de este libro, creo que durante mucho tiempo a los musicólogos históricos no les interesó preguntar a qué sonaba la ciudad, a qué sonaba la vida cotidian. A mediados del siglo XX, este panorama comenzó a cambiar y ahora la música se percibe desde una perspectiva más amplia”.
“Los paradigmas existentes en la musicología se renuevan y están surgiendo nuevas líneas de investigación, mezclando técnicas y metodologías de estudio para los nuevos fenómenos musicales, hoy podemos acercarnos a la cultura auditiva de distintos periodos históricos, adaptando métodos provenientes de la práctica interpretativa de la música antigua para crear paisajes sonoros”.
“¿Qué significa escuchar desde la frontera?” se cuestionó el investigador, “la frontera tiene su propia cosmogonía sonora y a partir de ahí podemos intentar ver algunas luces, el flatline, marca una frontera entre la vida y la muerte y puede ser también lo último que escuchamos”, apuntó el Dr. Díaz.
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