El primer vuelo comercial directo desde Venezuela en siete años aterrizó este jueves en el Aeropuerto Internacional de Miami, marcando la reapertura de la ruta entre Caracas y Estados Unidos. La operación fue realizada por American Airlines, que horas antes había inaugurado el trayecto con un vuelo desde Miami hacia la capital venezolana.
El avión despegó de Caracas a las 14:59 horas y llegó a Miami a las 18:03, tras poco más de tres horas de recorrido. La ruta tendrá frecuencia diaria hasta el 20 de mayo y, a partir del 21, se incrementará a dos vuelos por día, según informó la aerolínea.
El ambiente en Miami fue más discreto que en la mañana, cuando se celebró la reapertura con globos con los colores de la bandera venezolana y degustación de tequeños. En el primer vuelo hacia Caracas viajó una delegación de la Casa Blanca junto a empresarios estadounidenses, con el objetivo de avanzar en acuerdos de cooperación en sectores como energía, petróleo y gas.
Sin embargo, el costo de los boletos y las restricciones migratorias han sido obstáculos para los viajeros. Las búsquedas recientes muestran tarifas de ida y vuelta superiores a 2,700 dólares en abril, mientras que para mayo se reducen a poco más de 1,000 dólares. A ello se suma la ausencia de representación consular venezolana en Estados Unidos, lo que ha complicado la obtención de documentos migratorios.
Los vuelos directos entre ambos países habían sido suspendidos en 2019, en medio de las tensiones entre los gobiernos de Nicolás Maduro y Donald Trump. La reapertura fue posible tras el acercamiento entre Washington y Caracas, luego de la captura de Maduro en enero de 2026 y la designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada.
El restablecimiento de relaciones diplomáticas incluyó la reapertura de la embajada estadounidense en Caracas el pasado 30 de marzo. No obstante, el Departamento de Estado mantiene en nivel 3 la alerta de viaje para Venezuela, recomendando a los ciudadanos estadounidenses reconsiderar sus planes por riesgos de crimen, secuestro y deficiencias en la infraestructura de salud.