Dos años después de la fractura del Cártel de Sinaloa, el mapa criminal de México atraviesa una transformación marcada por golpes de las autoridades, la consolidación de rivales y la presión de Estados Unidos. La disputa entre Los Chapitos y La Mayiza convirtió a Sinaloa en uno de los principales focos de violencia desde septiembre de 2024, aunque el promedio diario de homicidios dolosos en el país cayó un 53% entre septiembre de 2024 y agosto de 2026, pasando de 86.9 a 40.8 víctimas.
La presidenta Claudia Sheinbaum destacó esta reducción como uno de los principales logros de su administración. Sin embargo, desde la oposición se han lanzado críticas sobre presuntas manipulaciones estadísticas, como señaló Ricardo Anaya del PAN.
Expertos en seguridad apuntan que la disminución responde a una combinación de factores: acciones gubernamentales, cambios en el registro de muertes violentas y la reorganización del crimen. Cuando un grupo logra consolidar un monopolio criminal, la competencia disminuye y con ello los homicidios.
La presión de Washington también ha influido, especialmente por las exigencias de resultados contra el narcotráfico y el tráfico de fentanilo. El embajador estadounidense Ronald Johnson afirmó que la cooperación bilateral con México y el presidente Donald Trump busca impedir que los carteles mantengan operaciones visibles.
Entre octubre de 2024 y agosto de 2026, las autoridades mexicanas reportaron 67,253 detenciones por delitos de alto impacto, el aseguramiento de 34,353 armas de fuego y 534 toneladas de drogas, además de la inhabilitación de 2,771 laboratorios clandestinos de metanfetaminas.
Pese a la reducción nacional, la violencia sigue concentrándose en siete estados que acumulan casi la mitad de los homicidios dolosos: Guanajuato, Baja California, Chihuahua, Sinaloa, Estado de México, Guerrero y Morelos.
Analistas advierten que para lograr una reducción duradera será necesario romper los vínculos de protección y tolerancia entre autoridades y organizaciones criminales, señalando que el problema central es la corrupción más que las capacidades operativas.