Un altar instalado sin permiso en un camellón de la alcaldía Iztacalco fue retirado por las autoridades el pasado sábado 4 de enero, luego de recibir múltiples denuncias de los vecinos. El altar, que contenía una figura religiosa, presumiblemente de la Santa Muerte, estaba protegido con vidrio y rodeado de veladoras. También contaba con un piso especial que, al igual que el resto de los elementos, fue removido por las autoridades.
El altar estaba ubicado en el cruce del Canal Río Churubusco y el Puente de Curtidores, en un espacio público de la vía. La alcaldía explicó que la instalación del altar se llevó a cabo sin el debido permiso y que la principal razón para su retiro fue el malestar generado entre los residentes de la zona, quienes consideraron que no era adecuado ubicar este tipo de altares en la vía pública.
A través de un comunicado, la alcaldía de Iztacalco aclaró que, aunque respetan todas las creencias y religiones, los espacios públicos deben ser utilizados para el disfrute de todos los ciudadanos, y no para la instalación de altares o estructuras religiosas sin autorización.
El operativo para retirar el altar contó con la colaboración de la Policía de la Ciudad de México, dependiente de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), quienes apoyaron en el desmonte y en la seguridad del proceso.
El retiro del altar ha generado opiniones divididas entre los vecinos. Algunos se mostraron molestos por la remoción de la figura religiosa, ya que consideran que existen otros altares en la alcaldía que permanecen en la vía pública sin ser retirados. Otros, por su parte, criticaron que cualquier tipo de altar, especialmente aquellos relacionados con figuras religiosas controvertidas, no deberían ser colocados en espacios públicos.
La alcaldía reiteró que cualquier tipo de altar que se desee instalar en la vía pública debe ser autorizado mediante los trámites correspondientes. De acuerdo con la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, los organizadores deben informar a la Secretaría de Gobernación con al menos 30 días hábiles de anticipación, además de atender las quejas vecinales que puedan surgir.
“Agradecemos la colaboración y comprensión de los vecinos para retirar este altar”, expresó la alcaldía a través de sus redes sociales, mientras la comunidad sigue debatiendo sobre el uso de los espacios públicos para fines religiosos.