El Tribunal Supremo de Estados Unidos autorizó de manera provisional que el presidente Donald Trump siga adelante con la construcción de un salón de baile en la Casa Blanca, suspendiendo la orden de un tribunal inferior que exigía detener las obras a partir de la medianoche.
La decisión fue emitida por el presidente del Supremo, John Roberts, quien concedió una suspensión administrativa para dar tiempo a la corte a analizar la apelación de emergencia presentada por la administración Trump. Esta medida no entra en el fondo de la legalidad del proyecto, que otros tribunales han considerado irregular al no contar con la autorización del Congreso.
El Tribunal de Apelaciones del Circuito del Distrito de Columbia había señalado que la construcción de un salón de baile corresponde al Congreso y no al Ejecutivo, recordando que “cada presidente es un inquilino temporal, no el propietario, de la Casa Blanca”.
La suspensión otorgada por Roberts podría mantenerse solo unos días, mientras el Supremo evalúa si permite o no que el proyecto continúe de manera definitiva. El caso se centra en la disputa sobre los límites de la autoridad presidencial en la residencia oficial y la necesidad de aprobación legislativa para modificaciones de gran escala.