El gobierno de Donald Trump anunció nuevas medidas de control financiero para supervisar el flujo de dinero que sale de Estados Unidos a través de las remesas, con el objetivo de reducir riesgos vinculados al crimen organizado y al financiamiento ilícito.
La administración señaló que las transferencias internacionales de bajo valor, comúnmente asociadas con remesas, han sido utilizadas en ocasiones para actividades ilegales como el financiamiento del terrorismo, el tráfico de drogas —incluido el fentanilo relacionado con cárteles mexicanos— y la trata de personas. Por ello, se aplicarán protocolos de debida diligencia reforzada en instituciones financieras.
Un análisis reciente reveló que redes de lavado de dinero con vínculos en China habrían utilizado cuentas en Estados Unidos para mover más de 312 mil millones de dólares destinados a organizaciones criminales, destacando la trata de personas como una de las actividades asociadas.
El comunicado también advierte sobre riesgos crediticios derivados de la concesión de hipotecas, préstamos para automóviles y tarjetas de crédito a extranjeros considerados inadmisibles o sujetos a deportación, quienes podrían perder ingresos por decisiones migratorias o laborales.
Entre las señales de alerta identificadas se encuentran el uso de negocios de servicios monetarios no registrados, procesadores de pagos de terceros y plataformas de persona a persona (P2P), así como operaciones diseñadas para evadir los umbrales de reporte establecidos por la Ley de Secreto Bancario.