El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este lunes que no descarta ejecutar ataques en territorio mexicano con el objetivo de frenar el flujo de drogas hacia su país, al asegurar que está dispuesto a hacer “lo que sea necesario” para detener el narcotráfico. Las declaraciones fueron hechas durante un evento en la Casa Blanca, donde dejó abierta la posibilidad de actuar unilateralmente.
Trump respondió a una pregunta directa sobre si consideraría ataques o el despliegue de personal militar en México para combatir las organizaciones criminales, señalando que, en su opinión, esta medida sería aceptable. Añadió que su gobierno ha logrado avances significativos en operaciones contra embarcaciones vinculadas al tráfico de drogas en el Caribe y el Pacífico, acciones que han provocado decenas de muertes.
Las afirmaciones contrastaron con la postura expuesta días antes por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien había subrayado que Washington no contemplaba tomar acciones unilaterales en México y que únicamente ofrecería apoyo si el gobierno mexicano lo solicitaba. Rubio destacó en esa ocasión que la cooperación bilateral seguía siendo prioritaria.
Trump defendió la estrategia marítima implementada por su administración al señalar que, según sus cálculos, cada embarcación destruida evita miles de muertes por consumo de drogas en Estados Unidos. También sostuvo que la frontera terrestre ya no es la principal vía de ingreso de sustancias ilícitas, aunque aseguró tener identificadas rutas y responsables del tráfico.
El mandatario afirmó además que en Colombia operan fábricas dedicadas a la producción de cocaína y sugirió que consideraría ataques contra estos puntos, aunque aclaró que no confirmaría si llevaría a cabo tal acción. En cuanto a México, evadió responder si buscaría autorización formal del gobierno mexicano antes de emprender cualquier operación.
Trump también mencionó que, pese a su disposición a actuar, posiblemente buscaría la aprobación del Congreso para una incursión terrestre. Sin embargo, insistió en que las cifras de muertes relacionadas con las drogas justifican medidas más agresivas y reiteró que una parte importante de estas sustancias proviene de México.
Al finalizar, el presidente estadounidense expresó su inconformidad con la situación actual y con el papel de México en el combate al narcotráfico, declarando: “No estoy contento con México”.