La severa tromba que azotó la alcaldía Cuajimalpa dejó al menos 50 familias con daños graves en sus viviendas, deslaves, calles incomunicadas, vehículos arrastrados por la corriente y colonias enteras afectadas. Sin embargo, más allá de la magnitud del fenómeno meteorológico, habitantes de diversas comunidades señalaron la falta de prevención y la deficiente respuesta del gobierno encabezado por el alcalde Carlos Orvañanos.
De acuerdo con el propio alcalde, las afectaciones más severas se concentraron en San Pablo Chimalpa, aunque también se reportaron daños en la Zona Centro, Veracruz, Ocampo, Ancona, Ahuatenco, Las Galicias y otras colonias de la demarcación. La tormenta también impactó zonas residenciales como Santa Fe, Vista Hermosa, Navidad, Jesús del Monte y San José.
Mientras familias enteras enfrentaban inundaciones dentro de sus hogares, vecinos denunciaron que las cuadrillas de la alcaldía concentraron sus esfuerzos principalmente en el deprimido vehicular Carlos Echanove, dejando sin atención inmediata a las zonas habitacionales más afectadas.
Habitantes de San Pedro Cuajimalpa, Zentlapatl, San Pablo Chimalpa, Punta Ahuatenco y San José de los Cedros calificaron como insuficiente la capacidad de reacción de las autoridades locales durante la emergencia y en las horas posteriores.
“Casas bajo el agua, patrimonio destruido y vecinos desesperados pidiendo ayuda”, fue uno de los reclamos expresados por damnificados que señalaron haber sido abandonados por la administración local en los momentos más críticos de la contingencia.
Los testimonios recopilados revelan la magnitud de las afectaciones. fueron denunciados dos deslaves dejaron incomunicada a la zona al provocar el colapso de parte de la calle hacia la carretera México-Toluca.
"Nos quedamos incomunicados por dos deslaves en la colonia Contadero, la tierra y parte de la calle cayó a la carretera México-Toluca, no hay transporte... Esto también ocurrió en septiembre de 2025, hubo un derrumbe a unos metros, se tardaron meses en arreglarlo y ahora otra vez", contó una de las afectadas.
Por su parte, José Guillermo relató que la corriente arrastró su automóvil cuando circulaba por Aguatenco, además de provocar severos daños en su vivienda y pertenencias.
A las críticas por la respuesta durante la emergencia se sumaron cuestionamientos por la falta de mantenimiento preventivo. Vecinos denunciaron la existencia de tiraderos clandestinos de basura que, aseguran, fueron reportados en múltiples ocasiones sin obtener una atención oportuna por parte de la alcaldía.
Según los afectados, la acumulación de residuos terminó por obstruir coladeras y agravar el colapso del sistema de drenaje durante la intensa precipitación.
“Ignoraron nuestros reportes de recoger basura en las calles hasta que llegó la lluvia y sucedió la tragedia”, señalaron habitantes de las zonas afectadas.
Mientras los reclamos contra la administración local crecían, autoridades del Gobierno de la Ciudad de México desplegaron el Plan Tlaloque 2.0 para atender las emergencias registradas en la zona poniente de la capital.
La Secretaría de Gestión Integral del Agua informó que fueron atendidos la totalidad de los encharcamientos reportados tras las lluvias, mediante el despliegue de más de un centenar de trabajadores, maquinaria especializada, equipos de bombeo, unidades hidroneumáticas y vehículos de emergencia.
Asimismo, el Heroico Cuerpo de Bomberos realizó 36 servicios relacionados con inundaciones, caída de árboles, cortocircuitos, rescates de personas y vehículos afectados por las corrientes y deslaves.
Pese a ello, vecinos insistieron en que la ayuda más visible provino de dependencias del Gobierno capitalino y de cuerpos de emergencia, mientras que las labores de limpieza dentro de muchas viviendas tuvieron que ser realizadas por los propios habitantes.
Las críticas contra la gestión de Carlos Orvañanos se centran no sólo en la respuesta durante la contingencia, sino también en la falta de acciones preventivas para atender problemas recurrentes de drenaje, acumulación de basura y riesgo de deslaves, situaciones que, según los vecinos, ya habían sido advertidas con anterioridad.
Con el inicio de la temporada de lluvias y el temor de que eventos similares vuelvan a registrarse en las próximas semanas, los damnificados exigieron una estrategia integral de prevención y atención que priorice la protección de las familias y no únicamente la operación de las principales vialidades.