Durante su intervención en el segundo debate presidencial, la candidata Xóchitl Gálvez arremetió contra las obras de infraestructura llevadas a cabo por el gobierno actual, calificándolas de "caprichos y ocurrencias" que han resultado en un desperdicio de recursos y daño al medio ambiente.
Gálvez enfocó su crítica en proyectos emblemáticos como la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya, señalando que ambos han resultado en costos exorbitantes y poca o nula rentabilidad.
"Sobre Dos Bocas, Gálvez afirmó que es un capricho que no se instaló en un lugar estratégico y que, tras dos años, aún no produce ni un barril de petróleo, a pesar de haber costado tres veces su valor", destacó la candidata durante su intervención.
Asimismo, Gálvez criticó la falta de planificación en la construcción del Tren Maya, señalando que la falta de un proyecto ejecutivo adecuado llevó a la tala indiscriminada de árboles, contradiciendo las promesas iniciales del gobierno.
"Hoy el Tren Maya cuesta cuatro veces más de lo prometido inicialmente", afirmó Gálvez durante el debate.
La candidata también mencionó la cancelación del aeropuerto de Texcoco, calificándola como un acto de autoritarismo que no ha resultado en ninguna acción contra la corrupción.
En contraposición a estas críticas, Gálvez ofreció una visión alternativa basada en escuchar las necesidades regionales, ser aliados del sector privado, respetar el medio ambiente y ejecutar proyectos de infraestructura de manera planificada y responsable.