Hay una expresión popular que resulta favorable para el aludido o aludida cuando le dicen que “no tiene cola que le pisen”, es decir que no tiene cuentas pendientes o ningún motivo en su vida que le avergüence, nada que le puedan echar en cara. Algo rarísimo en política, porque si está limpio de pecado, es común que le inventen más de uno.Lo escandaloso es cuando se afirma que la persona “tiene cola que le pisen” y es cierto, porque entonces irremediablemente lo van a exhibir, su proyecto o aspiración se hundirá como el Titanic o hará implosión como el Titán.
En estos tiempos a la oposición la critican porque se ha retrasado en perfilar a sus principales competidores por la candidatura presidencial. Cuenta con una veintena de aspirantes. Si todo le sale bien en el proceso de selección anunciado, el más complejo en la historia del país, con recolección de firmas, debates, encuestas y elecciones primarias, tendría su nominado antes que Morena.
De cualquier manera, no remontaría la desventaja que lleva en la carrera hacia el 2024, porque los aspirantes del partido en el poder ya recorren el territorio nacional y, no pasan de seis, cuatro si se considera a dos de ellos con escasas o nulas posibilidades de ganar las encuestas, Gerardo Fernández Noroña y Manuel Velasco Coello, del Verde Ecologista y PT, respectivamente.
La oposición deberá demostrar talento para escoger al mejor y más aceptado por la sociedad, con transparencia en cada uno de sus actos, sin que haya dudas, ni de los contendientes ni de los distintos organizadores.
Optimista y ambiciosa, presume que su proceso será mucho mejor y democrático, aunque algunos ya se han autoexcluido. Más le vale que así sea, porque de lo contrario, cavaría su propia tumba.
Si le preocupaba o le preocupa la guerra sucia contra su nominado, no hay forma de esquivarla, sucede en México y en el resto del mundo, cuando se trata de buscar o mantenerse en el poder.
Para medir el grado de pureza del personaje, política o político, la mejor prueba es proponerlo para un cargo público. Los adversarios se encargarán de escudriñar hasta su intimidad.
Lo ideal es postular alguien que “no tenga cola que le pisen”.
¿Quién?
¿Existe ese personaje impoluto?
Por lo pronto, vale revisar experiencias recientes.
El ahora presidente, como candidato de oposición, se cuidó de mantener limpio su expediente. Nunca lo acusaron de corrupto o de ladrón, porque no había pruebas para hacerlo.
Lo acusaron de ser “un peligro para México”, por su activismo, por sus posiciones políticas y manifestaciones.
Fue la principal acusación. No funcionó a sus detractores en 2018. La gente ya se había dado cuenta que no había cola que le pisaran y ganó las elecciones con 31 millones de votos que le dieron a Morena la presidencia y la mayoría calificada en el poder legislativo.
Es la característica que ahora requiere el candidato de la oposición, no tener “cola que le pisen.
Por supuesto que el mismo requisito deberá cumplir el o la que nomine el partido guinda. Expediente impecable, sin nada que manche su reputación ni ponga en riesgo su candidatura.
¿Quién tiene la cola larga? ¿Quién tiene la cola corta? ¿Quién no tiene cola que le pisen?
La solvencia moral marcaría diferencia en la competencia de 2024
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