Por Onel Ortíz Fragoso
@onelortiz
De dientes para afuera lo niegan. En la política real, la de los amarres perros, la de acuerdos y traiciones, el nonagenario PRI será pieza clave de lo que ocurra en México en lo que resta del sexenio y por supuesto, en la elección de 2024.
Aunque durante cuatro años el éxodo de priístas a Morena, al PAN o al auto exilio fue enorme, el PRI es fiel de la balanza para AMLO o para el PAN. En el Congreso, los priístas serán o no la llave para que el Presidente apruebe su reforma constitucional en materia electoral, como ya ocurrió con la ampliación de la presencia del Ejército en funciones de seguridad.
Por más desplantes que Marko Cortez haga, el líder panista, al igual que el resto de sus correligionarios saben que para que una alianza opositora sea competitiva debe sumar a los priístas.
¿Con quién en el PRI tienen que acordar el gobierno o los panistas? Por décadas, el Presidente de la República garantizó la unidad y la disciplina priísta. Cuando salieron de Los Pinos, mandaban los gobernadores que imponían al Presidente del PRI.
Pregunta: ¿Ahora que ya no tienen ni presidente y sólo dos gobernadores, dónde está el centro de gravedad priísta? ¿Está en el edificio de Insurgentes Norte, que cada día luce más fantasmal? ¿Está en la Cámara de Diputados? ¿Está en el Senado de la República? ¿En Toluca? ¿En un departamento de Madrid? Mientras son peras o manzanas, los escenarios de PRI o mejor dicho de la mayoría de los priistas son:
Uno. Sumarse con Morena a la construcción de un nuevo bloque hegemónico. AMLO vació al PRD en 2018. Intenta hacer lo mismo con el PRI. Ante una realidad que consideran inevitable muchos priístas piensan que lo más convenientes es sumarse completamente al bloque del Presidente. El PRI no sabe ser oposición, en su ADN está seguir al titular del Ejecutivo, sea del partido que sea.
Dos. Volver a su alianza con el PAN para intentar derrotar a Morena en las próximas elecciones o por lo menos, presentar un frente opositor competitivo. El problema es que el único beneficiario de Va por México es el PAN. Si el PRI volviera al redil tendría que fijar nuevas condiciones en términos de candidaturas y protagonismos.
Tres. Competir solo. Suena descabellado, pero no lo es tanto. Movimiento Ciudadano decidió no establecer alianzas con ningún otro partido y le ha funcionado. Es la fuerza política con mayor potencial de crecimiento.
En cualquier ruta, el PRI necesita un candidato. En la pasarela organizada por Alito desfilaron varios. Realmente sólo hay dos. Enrique De La Madrid y Alfredo del Mazo. Eso pienso yo, ¿usted qué opina? La política es de bronce.