Un millón de árboles nuevos para el 2030. Esa es la meta del Programa de Reforestación Urbana que acaba de poner en marcha la jefa de Gobierno, Clara Brugada, pero su verdadero alcance puede ser mucho mayor. Si la estrategia logra articular árboles, parques, ríos, barrancas, humedales, camellones y calles verdes, dentro de veinte años podríamos tener algo que hoy parece difícil de imaginar: una red ecológica atravesando toda la Ciudad de México.
Durante un siglo hicimos exactamente lo contrario. Desecamos lagos, entubamos ríos, cubrimos el suelo con asfalto y concreto sobre una cuenca que alguna vez convivió con el agua y la vegetación. El resultado: una ciudad que se calienta cada vez más y donde la sombra se distribuye de manera desigual.
Nueva York plantó más de un millón de árboles; París está retirando concreto y construyendo bosques urbanos; Singapur hizo de la naturaleza parte de su modelo de ciudad; y Medellín utilizó corredores verdes para reducir varios grados la temperatura. Importa cuántos árboles se plantan, pero importa más dónde se colocan, cuánto sobreviven y cómo transforman la ciudad.
Por eso, es relevante que el programa priorice Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Venustiano Carranza, Iztacalco y Tláhuac. Bajo la conducción de Julia Álvarez Icaza, la Sedema tendrá latarea de lograr que los árboles no sólo se planten, sino que sobrevivan, crezcan y formen copas capaces de modificar realmente el entorno.
El proyecto presentado por la jefa de Gobierno incorpora además la regla 3-30-300: poder observar tres árboles desde cada vivienda, alcanzar 30 por ciento de cobertura arbórea en las colonias y tener un área verde de calidad a menos de 300 metros de casa. Alcanzarlo no será fácil, pero justo ahí radica su fuerza.
Porque para meter árboles donde ya no cabe nada habrá que quitar concreto, ampliar cajetes, recuperar banquetas y camellones y, en algunos casos, disputar espacio al automóvil. También se plantea adquirir predios en colonias donde prácticamente no existen parques. Ya no estamos hablando solamente de plantar: estamos hablando de redistribuir el espacio urbano.
Y también de justicia ambiental. Un árbol suma en cualquier colonia, pero en una calle sin sombra de Iztapalapa puede transformar la vida cotidiana. En 10 años, el pavimento caliente podría dar paso a árboles maduros, suelo permeable y sombra. Cambiarían la temperatura, la caminata y hasta la convivencia, porque la sombra genera comunidad.
Pero la visión debería ir todavía más lejos. Si este millón de árboles se conecta con la recuperación de ríos y barrancas, parques, humedales, jardines de lluvia, suelo de conservación y corredores arbolados, hacia 2046 podríamos comenzar a ver una red verde conectando Chapultepec, Aragón, la Sierra de Guadalupe, el Cerro de la Estrella, Xochimilco, las barrancas del poniente y miles de calles y parques.
No pequeñas islas verdes dentro de un océano de concreto, sino un sistema ecológico atravesando la ciudad. Sería, paradójicamente, volver a nuestra historia. La antigua cuenca entendía que agua, vegetación y ciudad podían coexistir. La modernidad intentó separarlas. Quizá la ciudad del futuro tenga que recuperar aquella inteligencia territorial con ciencia, tecnología y planeación.
El reto será pensar más allá de 2030. Si la política se sostiene durante 20 años, el millón de árboles de Clara podría ser recordado por haber sembrado una nueva Ciudad.
ENTRE GITANOS
¿LA RENUNCIA PUEDE ESPERAR?
La regla de la presidenta Claudia Sheinbaum rumbo a 2027 fue clara: quien quiera ser candidato deberá dejar el cargo. Sin embargo, mientras Morena define sus convocatorias, varios funcionarios siguen despachando mientras sus nombres aparecen cada vez más en encuestas. Algunas serias y otras francamente “patito”, y que, por su oportunidad y resultados, podrían parecer promovidas por los propios interesados, para posicionarse sin levantar la mano. Cuando lleguen las convocatorias terminará la zona gris: tendrán que decidir entre seguir apareciendo en las encuestas o permanecer en el organigrama.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com