La vivienda sigue subiendo y el problema ya no es sólo comprar: también se está volviendo más caro vivir en las ciudades donde se concentra el empleo, los servicios y las oportunidades.
El dato nacional lo confirma. El precio de la vivienda aumentó 4.7% anual en julio y 0.5% mensual, manteniendo una trayectoria ascendente que se ha venido acelerando desde marzo, cuando el crecimiento anual era de 3.9%.
Pero el promedio nacional engaña un poco. Cuando uno baja la lupa a las ciudades, aparecen diferencias enormes.
CDMX y Monterrey: vivir aquí cuesta cada vez más
La Ciudad de México sigue siendo el mercado más caro. El precio promedio llegó a 59 mil 295 pesos por metro cuadrado, mientras Nuevo León —con Monterrey como principal motor— rondó los 57 mil pesos.
¿Por qué se encarece tanto?
Los expertos de Banorte (que realizan el Indicador nacional de Vivienda de manera mensual) apuntan a una combinación bastante lógica: recuperación del empleo formal, mejores salarios reales, mayor consumo y, sobre todo, una oferta de vivienda que no crece al mismo ritmo que la demanda.
Y ahí está el verdadero problema.
La gente necesita vivir cerca de donde trabaja, pero en las grandes ciudades cada vez hay menos vivienda accesible. Resultado: quien no puede pagar dentro de la ciudad se va a la periferia.
Y entonces aparece otro costo: transporte, tiempo y calidad de vida.
No es sólo que la casa sea más cara. También cuesta más vivir lejos.
¿Dónde está la oportunidad?
Aquí Hidalgo comienza a llamar la atención.
Mientras CDMX se acerca a los 60 mil pesos por metro cuadrado, en Hidalgo el promedio ronda los 22 mil 900 pesos. Morelos está incluso alrededor de 21 mil 201 pesos.
La diferencia es enorme.
Pero tampoco se trata de correr a comprar cualquier inmueble barato. La oportunidad está en encontrar zonas donde todavía haya un precio de entrada razonable y existan motores capaces de generar demanda: empleo, infraestructura, conectividad, servicios y crecimiento urbano.
Porque una propiedad barata en una zona sin demanda puede ser simplemente eso: una propiedad barata.
En cambio, una vivienda relativamente accesible cerca de un corredor de empleo o de una ciudad que está creciendo puede convertirse en una apuesta interesante de plusvalía.
El mercado ya no se puede mirar con un solo mapa
Sonora lo demuestra. En julio tuvo una caída mensual de 1.8%, pero venía de fuertes aumentos y acumulaba un crecimiento anual superior a 11%.
Es decir, un tropiezo mensual no necesariamente cambia una tendencia.
Y esa es quizá la principal lección para compradores e inversionistas: no basta con preguntar dónde está más barata la vivienda. Hay que saber dónde está subiendo, por qué está subiendo y si todavía queda espacio para entrar.
En CDMX y Monterrey, la tendencia alcista está haciendo que comprar sea cada vez más difícil. En Hidalgo, en cambio, el menor precio de entrada puede abrir oportunidades.
El mercado inmobiliario mexicano se está partiendo en dos: ciudades donde comprar ya es un lujo y otras donde todavía puede haber una ventana para entrar antes de que llegue la siguiente ola de precios.
Y para quien busca vivienda o inversión, esa diferencia vale y vale ¡muchos miles de pesos por metro cuadrado!
PREGUNTA
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