Abrazo con el afecto y reconocimiento de siempre a las y los funcionarios del INE. A todas y todos, claro, pero con especial esmero y gratitud a quienes integran hoy y han integrado antes el extraordinario servicio profesional electoral nacional (SPEN).
Es personal especializado que lleva años, quizá lustros o décadas, capacitándose constantemente para desplegar con mayor eficacia, eficiencia, oportunidad y economía la carga de trabajo que la ley les impone. Son mujeres y hombres que, incansables, imbatibles y hasta sonrientes, le prestan a la república un servicio invaluable de organizar elecciones auténticas y nos proveen a todos un bien público indispensable: paz pública y armonía social, como resultado de una legal y ordenada circulación de las élites político-representativas de este país.
En su origen remoto, tuve el honor y el privilegio de ser integrante fundador de aquel servicio profesional primigenio. Eso implicaba, como sucede ahora, que además de hacer, preparar y supervisar elecciones, había que estar estudiando de manera paralela y permanente los temas más diversos, relacionados con el mejor funcionamiento de la institución y del sistema electoral en su conjunto; y encima, presentar exámenes para aspirar a mejoras en el nivel orgánico y ¿por qué no? en el salarial también.
Ahora que se ciernen sobre el SPEN nubarrones negros cargados de advertencias de daño reputacional, quiero decirle a sus integrantes que ustedes son muy apreciadas y apreciados por su lealtad a la Constitución y a ley. Las y los vemos como garantes de un trabajo democrático serio que reconocemos, mismo que despliegan, por cierto, con soltura y pericia, en medio de un circuito interminable de mejora continua.
Les expreso mi más convencida gratitud por su empeño y entusiasmo inquebrantables. Son Ustedes ejemplares servidoras y servidores públicos que nos han demostrado, elección tras elección, que con todo y las más complejas coyunturas que con frecuencia enfrentan, son personas de una sola pieza, innovadoras, comprometidas, dotadas de la más acreditada integridad personal y laboral, y expertas en prevención y solución de problemas de la más diversa dificultad.
A las y los miembros del SPEN es a quienes habría que escuchar primero para una reforma electoral, pues son quienes conocen de primera mano las vicisitudes de la interpretación y aplicación fáctica y cotidiana de la norma, los procedimientos y los procesos necesarios para que la maquinaria siga funcionando y bien.
Alego hace años que el #INEsisetoca, pero el INE no es solo sus mandos. Claro que hay que revisar muchos temas del funcionamiento institucional, inclusive mi admirado SPEN, pero sin lesionar prestigios, nombres, economías y trayectorias como los de ustedes. Las y los vemos; las y los entendemos; las y los consideramos necesarias y necesarios. Parafraseando al clásico: cuando yo sea joven, quiero ser como Ustedes.
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