Una acusación presentada por el gobierno de Estados Unidos ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York advierte que la facción de “Los Chapitos”, encabezada por Iván Archivaldo Guzmán, habría fortalecido su presencia y control territorial en Sonora y Baja California luego del debilitamiento de Rafael Caro Quintero y su grupo criminal. De acuerdo con el documento judicial, estas entidades se han convertido en rutas estratégicas para el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.
La investigación estadounidense señala que la organización ligada al Cártel de Sinaloa mantiene una ventaja operativa debido a su ubicación geográfica y a las conexiones terrestres, marítimas y aéreas que facilitan el traslado de narcóticos provenientes de Centro y Sudamérica. Entre las sustancias traficadas se mencionan fentanilo, heroína, cocaína y metanfetamina.
Según el expediente, el avance de “Los Chapitos” ocurrió tras años de disputa con Rafael Caro Quintero, quien después de recuperar su libertad en 2013 habría intentado reorganizar una estructura criminal en el noroeste del país mediante el llamado Cártel de Caborca. Esa confrontación derivó en enfrentamientos por el control de plazas en Sonora, Sinaloa y Baja California.
Las autoridades estadounidenses también sostienen que la caída de varios líderes históricos del narcotráfico mexicano permitió que la facción de los hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán asumiera un papel prioritario dentro de las investigaciones de la DEA y otras agencias federales. En meses recientes, Washington ha intensificado acciones judiciales y financieras contra operadores relacionados con esta organización criminal.