La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que su gobierno impulsará el uso de fracking para la explotación de gas natural, pese a que durante su campaña presidencial en 2024 se comprometió públicamente a prohibir esa técnica en el país.
En el arranque de su administración, Sheinbaum había reiterado su rechazo al fracking, incluso recordando publicaciones en redes sociales donde compartió documentos y documentales sobre sus riesgos ambientales. Sin embargo, a dos años de su mandato, la mandataria defendió la medida como parte de una estrategia de seguridad nacional y soberanía energética para reducir la dependencia de Estados Unidos.
Durante una conferencia, especialistas invitados recomendaron continuar la exploración en las cuencas de Burgos y Sabinas-Burro-Picachos, en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila. Reconocieron los riesgos para los acuíferos y el elevado consumo de agua, pero plantearon alternativas como el uso de agua salada, reciclaje y nuevos aditivos para mitigar daños.
El anuncio generó críticas de organizaciones ambientalistas, que exigieron prohibir el fracking a nivel constitucional. Señalaron que el comité científico no incluyó a las comunidades afectadas en el análisis y advirtieron que la técnica representa un retroceso en materia de protección ambiental.