Para los vecinos de Argentina en el Centro Histórico será de exigir Justicia
El Grito de Independencia se celebra cada año en nuestro país para recordar el inicio de la lucha del pueblo organizado en un movimiento social y político para acabar con el dominio español; 11 años de lucha por la libertad y justicia social transformaron de manera significativa la vida de nuestra nación.
Hoy conmemoramos 213 años del grito de dolores, habrá los que disfruten de la noche mexicana en familia, los que acudan al zócalo o explanada de su alcaldía a celebrar entre amigos y familia, sin embargo, también están los vecinos de la calle de Argentina 110, del Centro Histórico, en la Alcaldía Cuauhtémoc, para quienes el grito será de ayuda y protección a sus derechos humanos, porque a un mes de haber sido desalojados de manera violenta y sin ningún documento oficial, violando todas las reglas del debido proceso, 16 familias siguen durmiendo en un campamento con lo poco que pudieron rescatar de entre la basura a las puertas de lo que fue su hogar una vida entera. Porque para ellos ni libertad, ni justicia social, porque las causas que dieron vida a la independencia y que son hoy eje rector de toda democracia siguen siendo para muchos letra muerta, lo fue para el juzgado 46 civil de la CDMX, juzgado, que coincidentemente ha ordenado la mayoría de los desalojos que están dejando en la calle a cientos de familias en nuestra ciudad para convertir sus viviendas en plazas comerciales de extranjeros.
El juzgado 46 civil hoy sirve a la gentrificación financiada por capital extranjero, cuando el poder judicial, debe ser garante de la justicia y el estado democrático, sin embargo, las deficiencias que ha presentado a lo largo de la historia han acumulado una deuda significativa con las personas a las que debe servir y proteger.
Vecinos de la Cuauhtémoc hemos sido testigos de la complicidad del poder judicial en los lanzamientos a la calle, de aquellos que más necesitan protección y apoyo, porque en una diligencia de lanzamiento dirigida a una sola persona, el actuario ejecutó el desalojo de 16 familias, niñas, niños, adolescentes, mujeres y adultos mayores que perdieron su hogar y que hoy viven en la calle por el actuar doloso y arbitrario del juzgado de la Ciudad de México.
El poder judicial tiene la responsabilidad de servir a la justicia y proteger los derechos humanos, nos mantendremos formes, hasta ver los derechos humanos de todas las personas protegidos, que se escuche nuestro grito de justicia en cada rincón de esta ciudad porque hoy también estamos organizados y dispuestos a luchar por la justicia social.
María Rosete
#porlosqueamamos