La victoria de la selección mexicana frente a Sudáfrica en el partido inaugural ha desatado entusiasmo, abrazos, celebraciones y una renovada ilusión entre millones de aficionados. Sin embargo, más allá del resultado deportivo, la ciencia ha demostrado que ganar o perder un partido importante puede tener efectos reales sobre nuestra salud.Y es que las emociones también tienen una expresión biológica.
Cuando un equipo con el que nos identificamos obtiene una victoria, el cerebro libera dopamina, serotonina y endorfinas, sustancias relacionadas con el placer, la recompensa y la sensación de bienestar. Estos cambios neuroquímicos contribuyen a mejorar el estado de ánimo, disminuir la percepción del estrés y fortalecer el sentido de pertenencia social.
No es casualidad que, después de una victoria, las personas experimenten mayor optimismo, una sensación de orgullo colectivo y una mayor disposición para convivir con familiares y amigos. Diversos estudios han demostrado que las emociones positivas tienen efectos favorables sobre la salud mental y pueden incluso influir sobre algunos indicadores cardiovasculares.Pero el fútbol también tiene otra cara.Las derrotas importantes generan frustración, tristeza y estrés emocional. En personas particularmente apasionadas o con antecedentes de enfermedad cardiovascular, estos episodios pueden asociarse con incrementos en la presión arterial, aumento de la frecuencia cardiaca y liberación de hormonas del estrés, como el cortisol y la adrenalina.
Investigaciones realizadas en distintos países han encontrado que durante competiciones deportivas de gran trascendencia pueden incrementarse las consultas por problemas cardiovasculares, especialmente cuando las derrotas son inesperadas o se viven con gran intensidad emocional.Sin embargo, ni las victorias ni las derrotas justifican los excesos.Con frecuencia, las celebraciones se acompañan de un aumento en el consumo de alcohol, comidas abundantes y alteraciones en los horarios de sueño. Por otra parte, las derrotas pueden favorecer conductas poco saludables asociadas con el estrés, como comer en exceso, fumar o consumir más bebidas alcohólicas.
Por ello, la mejor forma de disfrutar un Mundial consiste en vivirlo con pasión, pero también con equilibrio.Celebrar una victoria es natural; sufrir una derrota también lo es. Lo importante es recordar que ningún marcador define nuestra vida ni nuestra salud.Después de todo, el fútbol es una extraordinaria oportunidad para compartir emociones, fortalecer vínculos y sentirnos parte de algo más grande que nosotros mismos. Y quizá ahí reside su verdadera magia.Porque, desde el cristal con que se mira, ganar un partido puede hacernos felices por un día y perderlo puede entristecernos por unas horas, pero la verdadera victoria consiste en conservar la capacidad de disfrutar, compartir y seguir adelante, independientemente del marcador.Sin embargo en la salud como en todo : Nada es verdad , nada es mentira todo es de acuerdo al cristal con que se mira.