Hay decisiones políticas que, aunque parezcan personales, nunca lo son del todo. Cuando alguien ocupa un cargo público, sus decisiones no solo lo afectan a él o a ella, afectan también a las instituciones, al gobierno y al partido que representany, sobre todo, a la gente.
Por eso resulta trascendente el mensaje que escribió la presidenta Claudia Sheinbaum derivado de la decisión tomada por Rubén Rocha Moya de retomar su cargo como gobernador de Sinaloa:
“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación. Y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder. Porque el poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia. México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la Nación es eterna. El Pueblo no está para alimentar ambiciones personales: está para exigir que se defienda su dignidad, su futuro y su esperanza. Por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la Nación"
Cada palabra de este mensaje nos lleva a uno de los textos más importantes de Max Weber: El Político y el Científico, de manera particular cuando distingue la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad, donde plantea quequien actúa políticamente no puede valorar sus decisiones únicamente por la intención o por la convicción que las inspira. Tiene que hacerse responsable de las consecuencias previsibles de sus actos y asumir que ejercer el poder implica tomar decisiones cuyos efectos pueden ir más allá de lo que originalmente se pretendía.
Ahí esta el verdadero peso de gobernar. No basta con preguntarse si algo se puede hacer, también hay que preguntarse si se debe hacer y, sobre todo, qué ocurrirá después.
La decisión de Rocha Moya, pudiera estar en el marco de lo legal, respaldada por una norma, sin embargo su decisión generó una fuerte controversia porque ocurrió mientras enfrenta señalamientos e investigaciones relacionados con presuntos vínculos con el narcotráfico.
Cuando una decisión, como la tomada por el gobernador con licencia, genera incertidumbre, debilita la confianza de la ciudadanía o coloca un interés personal por encima de los asuntos públicos, entonces el problema ya no es solamente jurídico, es político.
Y en la política, como advertía Weber, las consecuencias importan, y quien gobierna
no puede ignorarlas, por eso cuestionando la decisión, la presidenta Claudia Sheinbaum calificó su regreso como “no apropiado” y a Rocha Moya no le quedó más que volver a solicitar licencia.
Quien ocupa un cargo público, tiene un deber mayor: considerar a quienes serán afectados por lo que hace, porque al final gobernar significa decidir por otros y, por lo tanto, responder ante otros.
Por eso, el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum tiene una lectura profundamente weberiana cuando coloca los intereses del pueblo y de la Nación por encima de las ambiciones individuales. La cuestión no es únicamente quién tiene derecho a ocupar un cargo o quién desea conservarlo. La verdadera pregunta es qué consecuencias tiene esa decisión para el gobierno que ella representa y para la sociedad (de manera particular para los sinaloenses).
Weber entendió que la política exige pasión y convicciones, pero también mesura y responsabilidad. Sin esa combinación, el poder puede convertirse en una simple extensión de la voluntad personal.Y ésa es, quizá, una de las lecciones más importantes para cualquier servidor público.
Antes de tomar una decisión, no basta con decir “puedo hacerlo”, también se tieneque preguntar ¿qué consecuencias tendrá para la gente lo que quiero hacer?, porque quien ejerce el poder puede tener muchas razones para actuar. Pero ninguna debería ser más importante que la responsabilidad que asumió frente a la sociedad.
Al final, ésa es la diferencia entre ocupar un cargo y comprender verdaderamente lo que significa gobernar: el poder da la posibilidad de decidir, pero también obliga a responder por las consecuencias de cada decisión, y eso aunque a veces se olvide, es el verdadero peso de la responsabilidad de gobernar.
Dra. Rosalía Zeferino Salgado
Asesora en Comunicación Estratégica e Imagen Pública
Integrante de la Red de Mujeres por la Educación (MUxED)