La Agencia Internacional de la Energía (AIE) informó que las emisiones mundiales de dióxido de carbono (CO2) relacionadas con la energía alcanzaron un récord el año pasado, en parte debido al aumento del uso de combustibles fósiles en países afectados por sequías que dificultaron la producción hidroeléctrica.
El informe de la AIE destaca la urgencia de reducir drásticamente las emisiones de CO2, principalmente provenientes de la quema de combustibles fósiles, para limitar el aumento global de las temperaturas y evitar un cambio climático abrupto.
Según la AIE, las emisiones mundiales de energía aumentaron en 410 millones de toneladas, o 1.1 por ciento, en 2023, alcanzando un total de 37,400 millones de toneladas. Aunque la expansión de tecnologías limpias como la energía eólica, solar y los vehículos eléctricos ayudó a frenar el crecimiento de las emisiones, la reapertura económica de China, el aumento del uso de combustibles fósiles en países con poca producción hidroeléctrica y la recuperación del sector de la aviación contribuyeron al aumento general.
Según el informe, aproximadamente el 40 por ciento del aumento de las emisiones se debió a medidas para compensar la pérdida de generación hidroeléctrica debido a sequías extremas, lo que representó 170 millones de toneladas de CO2.
La AIE señaló que, sin este efecto, las emisiones del sector eléctrico mundial habrían disminuido en 2023.
La evidencia destaca la necesidad urgente de tomar medidas concretas y significativas para reducir las emisiones de CO2 y abordar la crisis climática en curso.
Foto por AFP