En la colonia Granjas México de la Alcaldía Iztacalco, entre las calles de añil, chicle y vainilla, se encuentra asentada la Terminal de Recibo y Distribución de PEMEX. Motivo por el que aprovecho este espacio para hacer un llamado urgente y enérgico, a las autoridades federales, ya que los alrededores de esta terminal representan un riesgo mortal para los habitantes y transeúntes de ese pedazo de la CDMX.
Desde agosto de 2019, por denuncia insistente de los vecinos y por una explosión con víctimas de trabajadores de PEMEX, se localizó una toma clandestina, lo que se conoce ya de manera coloquial como huachicol. A partir de ese momento, se suponía las autoridades de los tres niveles de gobierno, acudirían a la solución de ese problema, que además del riesgo latente, significa también pérdidas cuantiosas a una de las empresas estatales más lastimadas y controversiales en su administración.
Para enero de 2020, el impresentable alcalde de esta alcaldía aseguraba que el problema se resolvería en cuestión de meses, sin embargo, los trabajos que se realizaron en el lugar, estaban henchidos de opacidad, merced del caos vial que generó durante al menos seis meses.
El resultado fue un fracaso. En mayo de 2021, nuevamente protección civil junto con una empresa que PEMEX contrató tuvo que trabajar, para mitigar la pestilencia a gasolina que los vecinos por años han denunciado y el riesgo que eso representa. Esos problemas son multifactoriales, ya que las tomas clandestinas se han encontrado en viviendas con utensilios sumamente básicos para el huachicoleo, lo que representa más riesgo aún.
Son tan multifactoriales ese tipo de problemas, puesto que quienes se dedican a esa actividad, son grupos criminales que en ello solo ven una forma de diversificar sus actividades. En septiembre de 2022, se encontró una vivienda en añil desde donde realizaban esa actividad delictiva, pero también encontraron droga.
En diciembre de 2023, el jefe de gobierno de la CDMX, en un recorrido por esa zona, aseguró ante medios de comunicación y vecinos, que las obras para solucionar ese problema habían concluido exitosamente, y que no habría más riesgos ni pestilencia de gasolina. Sin embargo, este mes de febrero de 2024 comenzó con la noticia de que en la calle de azafrán y eje 3, habían encontrado un inmueble, después de un incendio en la vivienda, desde donde se realizaba esta acción ilegal de extracción del hidrocarburo. Hubo tres detenidos.
En cinco años el problema ha prevalecido. Las pérdidas deben ser cuantiosas, incluyendo las inútiles obras del gobierno de la ciudad y de PEMEX para intentar solucionar el problema. Quienes vivimos ahí, exigimos a los tres niveles de gobierno que ya den solución, porque no queremos otro tipo de perdidas, eso es una bomba de tiempo del tamaño de San Juanico en el año 1984.