El lunes 4 de septiembre, un fenómeno inusual capturó la atención de los habitantes de la Ciudad de México, ya que un halo solar se formó durante la mañana. Este fenómeno se destacó principalmente en la zona central de la ciudad.
Según los científicos del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el halo solar no está relacionado con la cantidad de radiación o energía solar, sino con la presencia de partículas de hielo en la troposfera.
La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil informó que, a pesar de que se esperaba un día caluroso, también se pronosticaban lluvias para ese día. Estas lluvias se preveían como fuertes, con momentos de actividad eléctrica y la posibilidad de granizo. Además, se anticipaban vientos del norte con velocidades de 15 a 30 km/h y ráfagas de hasta 45 km/h.
El fenómeno del halo solar sorprendió a los habitantes de la Ciudad de México y sirvió como un indicio de que las condiciones climáticas podrían cambiar rápidamente con la llegada de tormentas y lluvias en la región.