Sin el menor asomo de pudor o remordimiento el ex comisionado del Instituto Nacional de Migración (INM) Francisco Garduño ofreció, por orden de un juez, una disculpa pública por el incendió ocurrido el 27 de marzo de 2023 en la estación migratoria de Ciudad Juárez, Chihuahua, donde 40 migrantes fallecieron a consecuencia de un incendio.
De las víctimas mortales, 18 eran de Guatemala, siete de El Salvador, siete de Venezuela, seis de Honduras y dos de Colombia, todos eran hombres y tenían entre 18 y 51 años, añadió. Vidas pérdidas por la indolencia de las autoridades y la negligencia de los vigilantes de la estación migratoria.
Una estampa más, de la pesadilla del “sueño americano” en México, donde la migración es un drama humanitario. El más grave de todos los tiempos. La necesidad de las personas las lleva a arriesgar el bien más preciado: la vida. La tragedia registrada en 2023, con un saldo de 40 muertos y 27 heridos, en su mayoría por inhalación de humo, no debe quedar impune.
Aunque Garduño fue vinculado a proceso en abril de 2023 por ejercicio indebido del servicio público, continúa en libertad y la disculpa pública, forma parte de la suspensión condicional del proceso penal por el incendio. Lo cierto es que, hasta hoy no hay justicia para las víctimas y sus familias.
Así lo confirmó el exsenador Emilio Álvarez Icaza, quien calificó como un acto de cinismo la disculpa pública de Francisco Garduño, pues “no ha enfrentado la justicia”. “No se puede limpiar un crimen de Estado con un acto público”, sentenció Álvarez Icaza yacusó al Gobierno de Morena de proteger al exfuncionario que evitó sanciones, al condicionar la reparación del daño a cambio de impunidad.
Expertos en derechos humanos y migración señalan que obligar a un funcionario a disculparse no repara la tragedia y que la verdadera justicia implicaría investigar a todas las personas involucradas y garantizar la reparación del daño.
Sin embargo, eso no pasará, sobre Garduño se extiende un manto de impunidad que llevó a un juez a obligarlo a ofrecer disculpas como parte de su proceso legal. No fue un acto voluntario. La pantomima se llevó a cabo en el Museo de la Ciudad de México, dondefamiliares y víctimas directas externaron su sentir y coincidieron que esa acción no repara su dolor.
En efecto, la tragedia de estas familias exige algo más que una disculpa, debe obligar a las autoridades a instrumentar reformas legislativas, que ofrezcan garantías de respecto a los derechos humanos y seguridad en los centros de detención para migrantes en México. La política migratoria en México no debe ser criminalizante y debe tener perspectiva de género. Apostarle al olvido, con el perdón, en esta tragedia, es vergonzante.
@guillegomora