Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) localizaron un momoztli o altar en la zona arqueológica de Tula, Hidalgo, durante los trabajos de salvamento vinculados al Tren de Pasajeros Ciudad de México-Querétaro. El hallazgo, registrado en semanas recientes, aportó información clave para comprender la traza urbana de la antigua capital tolteca.
El altar, de aproximadamente un metro por lado, correspondió a la fase Tollan (900-1150 d.C.) y se encontró cerca de Tula Chico, a 300 metros de la barda perimetral del sitio patrimonial. Los arqueólogos detallaron que la estructura estaba conformada por tres cuerpos bajos sin escalinatas, construidos con piedra careada, lajas de andesita y cantos rodados de basalto.
Durante la excavación se descubrieron ofrendas en tres de sus lados, consistentes en cuatro cráneos humanos y huesos largos, probablemente fémures, además de vasijas cerámicas, fragmentos de obsidiana y navajillas. Uno de los cráneos parecía conservar unión con la columna vertebral, lo que llevó a los especialistas a plantear la hipótesis de decapitaciones realizadas con cuchillos de obsidiana o pedernal.
El contexto incluyó restos de muros que sugirieron la existencia de un patio central, posiblemente vinculado a espacios de élite o palacios. Los materiales hallados, como cerámica, lítica y malacológica, además de malacates y punzones de hueso, fueron enviados a laboratorios especializados en el Estado de México e Hidalgo para su análisis y conservación.
El registro del altar se realizó mediante dibujos y fotografías aéreas con drones, que permitirán generar planos digitales. Los investigadores consideraron que este hallazgo refuerza la importancia de Tula como centro político y ceremonial de los toltecas y abre nuevas líneas de estudio sobre sus prácticas rituales y organización social.