Luis Cuanalo
Después de 41 años de ausencia, el vino mexicano regresa al plano internacional, gracias a la sinergia lograda por las autoridades del sector con productores y la industria vitivinícola nacional, lo cual dio como resultado que nuestro país fuera designado sede del 43 Congreso Mundial de la Viña y el Vino 2022.
Se trata de un reconocimiento al desarrollo de la vitivinicultura nacional por parte de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), una institución con sede en Francia, que ha sido clave para la industria a nivel mundial.
Y no es para menos, de 2018 a 2020 la producción de uva industrial en México aumentó 10 por ciento en promedio anual, con más de 73 mil toneladas, lo que permite producir casi 36 millones de litros de vino y dos millones de litros de derivados como jugos y vinagres, entre otros.
Esta actividad ha crecido de forma importante y ya son 14 los estados productores de vid, con una superficie de 39 mil 243 hectáreas sembradas -con más de 50 variedades en producción- y con la posibilidad de que más entidades se sumen.
Y es que, México cuenta con una gran tradición en la elaboración del vino, la cual data de 1593, con el establecimiento de la primera bodega para su producción comercial en Parras, Coahuila y suma seis rutas enológicas reconocidas a nivel internacional.
Hoy en día, la industria vitivinícola genera más de 500 mil empleos directos e indirectos, lo que la convierte en la segunda fuente de empleo en el sector agrícola.
Por ello, esta designación representa un gran logro como país, pues además de la derrama económica que dejará el evento, reactivará actividades como el turismo y la gastronomía, lo que fortalece la recuperación económica del país tras la pandemia.
En el anuncio del evento internacional, en el que asistieron el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, Víctor Villalobos Arámbula, y el presidente del Consejo Mexicano Vitivinícola, Hans Backoff Guerrero, se destacó que los ojos del mundo están puestos en el campo mexicano, en específico en el sector vitivinícola, porque en el encuentro se abordarán temas relevantes en enológica, cuidado de los recursos naturales, tecnología e innovación.
A esto se suma el acompañamiento de las autoridades al sector, con acciones para aumentar el cultivo de uva bajo sistemas sostenibles, fomentar el consumo de vino nacional e impulsar su promoción en el extranjero, en beneficio de los productores y la agroindustria nacional.
Y como lo dijo el secretario de Economía Sustentable y Turismo de Baja California, Mario Escobedo Carignan, esta industria ha detonado el turismo internacional, con 850 mil visitantes anuales tan solo en Ensenada y San Quintín, quienes degustan del mejor vino. Así que, ¡enhorabuena y salud!