La crítica situación ambiental causada por las altas temperaturas ha colocado a siete departamentos en alerta máxima por los devastadores incendios que han arrasado extensas áreas de vegetación en el país. Sin embargo, la aparente inactividad de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC) para combatir estos fuegos ha desencadenado críticas y controversias.
La representante a la Cámara Katherine Miranda denunció la falta de uso de las aeronaves de la FAC en la extinción de los 21 incendios forestales activos. La congresista atribuye esta situación a la falta de mantenimiento de un dispositivo clave, el Sistema Modular Aerotransportado contra Incendios “MAFFS II”, adquirido en agosto de 2017 para hacer frente a emergencias ambientales. Según Miranda, la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) no habría asignado los recursos necesarios para mantener operativo este sistema.
La congresista expresó su indignación en redes sociales: "¡INCREÍBLE! Desde el 2022 la Fuerza Aérea Colombiana ha pedido a Ungrd recursos para mantenimiento de la unidad contra incendios y no han hecho NADA! Hasta ayer, cuando denunciamos, asignaron el dinero".
El general Carlos Silva, segundo comandante de la FAC, confirmó que el MAFFS II ha estado sin mantenimiento por más de un año debido a la falta de recursos. Aunque el sistema es capaz de arrojar 3,000 galones de agua en cada descarga, seis veces más que el sistema Bambi Bucket utilizado por los helicópteros, su uso se ha visto limitado.
Silva explicó que, a pesar de la insistencia en la solicitud de recursos durante el año pasado, solo el 23 de enero de 2024 se giró el dinero necesario para el mantenimiento. El general aseguró que, incluso si el MAFFS estuviera operativo, no se habría utilizado para sofocar el incendio en los cerros orientales de Bogotá debido a la altitud, que afectaría el rendimiento de los aviones.
A pesar de las dificultades económicas, la FAC ha comprometido una parte significativa de su flota de helicópteros para colaborar en la extinción de los incendios, incluida la emergencia en Santander, donde las llamas han consumido una gran extensión del páramo Berlín, un vital ecosistema del país.