Las tendencias internacionales en materia de agronegocios se centran en la transformación digital (AgTech, IA, IoT, drones), la sostenibilidad y agricultura regenerativa ante el cambio climático, la trazabilidad alimentaria mediante blockchain y la relocalización de cadenas de valor.
Además, se está priorizando la eficiencia, inocuidad y la demanda del consumidor por productos saludables y de agroempresas socialmente responsables.
Si bien en México algunos de estos conceptos ya se utilizan en materia financiera (blockchain) e industrial (relocalización), el sector agroalimentario ya debe tomar en cuenta varias de estas tendencias para adaptarlas a la cotidianidad del campo nacional y no perder competitividad.
Por ejemplo, debemos trabajar ya en:
Agricultura Regenerativa y de Carbono: Prácticas para reducir la huella de carbono, mejorar la salud del suelo y gestionar eficientemente el agua.
Economía Circular: Uso de residuos orgánicos para la generación de energía y reducción de desperdicios.
Mercados y Consumo: Trazabilidad y Blockchain que implican mayor exigencia en la seguridad alimentaria y el origen de los alimentos, utilizando blockchain para asegurar la transparencia.
Relocalización de Cadenas: Acercamiento entre productores y consumidores locales para reducir eslabones.
Alimentos Saludables y Funcionales: Creciente demanda por productos especializados, orgánicos o diferenciados (ej. superalimentos como la quinoa o palta).
E-commerce Agroalimentario: Aumento de canales directos del productor al consumidor.
Diversificación y Comercio: Nuevos Mercados, considerando la expansión hacia Asia y el fortalecimiento de lazos comerciales con África.
Productos Tropicales: Aumento en la exportación de frutas como mango y maracuyá.
Estas tendencias buscan mayor eficiencia productiva para alimentar a una población creciente, reduciendo el impacto ambiental y respondiendo a los estándares regulatorios y sociales internacionales.
En el caso de nuestro país, muchos de los conceptos anteriores, desafortunadamente aún no aplican o no se han organizado e impulsado de la manera debida y estratégica que lo requiere.
Esta no es una tarea sencilla, pues además de los recursos, se requiere acompañamiento gubernamental, eficiencia logística, políticas públicas y Estado de derecho, así como seguridad jurídica y unidad del sector.
Sin embargo, es necesario que se empiecen a dar los primeros pasos, donde la agroindustria tiene mucho que aportar, ya que 2026 será un año difícil para el sector primario y para la economía en general, pues será un año en donde el tema central será la renovación del T-MEC.
Así, 2026 no dará tregua y de tener un año difícil el pasado 2025, este tampoco será nada fácil para los productores mexicanos y para el sector agroalimentario en su conjunto.
Desde aquí reciban mis mejores deseos y mi reconocimiento a la gente del campo, pues gracias a su trabajo diario disfrutamos ricos platillos y bebidas.
¡Felicidades!
Luis P. Cuanalo (@luiscuanalo)
Empresario y Especialista en sector agropecuario nacional e internacional
Presidente del Colegio de Ingeniero Agroindustriales de México, A.C. (CIAGROIN)
Miembro de la CANACINTRA Sector Agroindustrial