Por una serie de motivos, México está de luto a partir del primer día de septiembre y aún antes y todo, gracias al partido Morena y al expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien, a decir de Ricardo Salinas Pliego, que se ha perfilado como el líder empresarial por excelencia, “consumó el golpe de Estado concebido y perfectamente ejecutado” por el tabasqueño.
Dentro de esta estrategia en la que el morenismo esgrimió que debían liberar al país de sus archienemigos los neoliberales, cooptaron al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, (TEPJF), esto, como la antesala de lo que vendría después.
Luego, -destaca el presidente de Grupo Salinas-, le tocó al Instituto Nacional Electoral, (INE) para legitimar una mayoría de Morena y rémoras en el Congreso de la Unión absolutamente artificial.
Hay que recordar que el instrumento del que se valió el de Macuspana fue su secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, quien acudió al Palacio Legislativo de San Lázaro a encabezar un acto vestido de guinda. Aquello se volvió un mitin político cuando anunció la forma en la que a la mala, el oficialismo se autoasignó el 75 por ciento de los diputados cuando solo obtuvieron el 54 por ciento del voto popular.
Ya en la discusión de la controvertida Reforma al Poder Judicial que se concretó hace unos días en medio de limpias, copal y eso sí, una lujosa cena francesa, el operador fue el hoy vapuleado coordinador de la bancada de Morena en el Senado de la República, Adán Augusto López Hernández cuando de acuerdo a lo manifestado por Salinas Pliego, “ejecutó a la perfección una operación de chantaje y soborno contra cuatro débiles senadores de oposición que impedían lograr la mayoría calificada de dos terceras partes para hacer una enmienda constitucional… así lograron reescribir la Constitución a su antojo”.
En este retorcido proceso, vino la promulgación al vapor; lo que siempre han hecho los legisladores de Morena y sus rémoras, “sin ajustarse a la más mínima decencia legislativa, de la reforma judicial y de una serie de leyes y reglamentos absurdos y contradictorios”, subraya Ricardo Salinas.
El lópezobradorismo siempre tuvo como objetivo principal acabar con la división de Poderes así como los organismos autónomos, todo, en nombre de una democracia que actualmente se aleja cada vez más del país, se extingue porque en realidad, México se encamina a la dictadura que dista mucho por cierto, de ser como aquella “dictablanda” que el escritor peruano Mario Vargas Llosa, consideró que nuestro país vivió por poco más de 70 años.
Otro de los nocivos efectos que acarrea esta coyuntura y que explica el dueño de Grupo Salinas, es que los derechos humanos de los mexicanos han quedado ahora sin defensor alguno.
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