La mejor manera de distinguir un quehacer eficiente, además del reconocimiento que realiza la sociedad con base en la función, son los registros que, de una u otra forma, son divulgados a través de las redes sociales o, de plano, en las páginas de medios de comunicación de circulación nacional. Eso, al fin y al cabo, termina siendo el mejor termómetro para medir el grado de efectividad. Claudia Sheinbaum, por ejemplo, ha ido alcanzando cifras históricas de respaldo ciudadano. El interés de la ciudadanía va en aumento y, por ende, el abrumador respaldo alcanzó un pico de 82% en el mes de junio. Todo eso, aun y cuando la oposición escaló la guerra sucia, no ha tenido ningún impacto negativo. Muchos dirán que es paradójico; sin embargo, podemos darnos una idea más nítida que eso, fruto del trabajo, se ve reflejado para quienes tienen esa encomienda que les delegó el pueblo de México.
Esa evaluación de la que hablamos, que no se trata de una competencia interna, sino de alcanzar un grado de efectividad, se ve reflejada en las encuestas. Marcelo Ebrard, pieza clave en el armado del gobierno federal, se ha convertido, de acuerdo con las metodologías que califican el desempeño, en el activo más eficiente. Así lo mostró la metodología de MetricsMx. Recordemos que, como tal, esa ponderación se consagró como una de las más atinadas en ese espiral de instituciones que están reconocidas por el órgano electoral del INE. Entonces Ebrard, visto como un elemento indispensable en esa columna vertebral de la 4T, muestra oficio La principal razón, que es conducirse con la mayor responsabilidad de abonar a la edificación del segundo piso de la 4T, lo está poniendo en el centro de atención.
En términos políticos, desde luego, podemos decir que Marcelo Ebrard, en este momento crucial de su carrera, está a plenitud. Eso lo vemos en la labor que realiza al frente de la Secretaría de Economía, que, de tal manera que los meses avanzan, observamos un mayor fortalecimiento en sus políticas y estrategias. Todo eso, que se llama vocación de servir y sumar, salen a flote en una etapa coyuntural en la que este proyecto de la 4T está acaparando la atención del mundo. Es verdad, pensar en el proceso presidencial es adentrarnos a un universo de incertidumbre donde pueden pasar muchas cosas. Necesitamos ir paso a paso para darnos una idea más clara de cómo se van haciendo los reacomodos. El propio Marcelo, que seguramente tiene en mente el 2030, asume que esa situación, como tal, tiene una enorme proyección. Soy de los que piensan que Ebrard, en esta ocasión, llegará más lejos. Es su momento.
Él mismo, con ideas y un proyecto claro de nación, será una de las apuestas más sólidas para el 2030. Es un hecho casi casi cantado que, llegado los tiempos, Ebrard levantará la mano. Eso se celebrará en vísperas del 2029; faltan más de cuatro años para que la contienda empiece a su máximo apogeo. Lo que debemos considerar, más allá de los tiempos oficiales, es la perspectiva que, de manera abierta, se juega con mucho tiempo de anticipación. El propio Andrés Manuel, luego de evaluar el post del ejercicio democrático intermedio del 2021, abrió la cancha para que las corcholatas tuvieran la libertad de proyectarse. Lo que ocurrió después ya lo sabemos todos. Con ese futurismo, no hay duda de ello, podemos vivir algo similar.
Con el peso que tiene Marcelo Ebrard, sin duda, será uno de los competidores a vencer. Nadie ha dicho que sea una batalla sencilla. Lo que pasó hace más de tres años, recuerdo, estuvo apunto de dividir las estructuras del partido. Habrá recelo, guerra sucia y un camino minado que acabarán siendo el elemento principal como muy a menudo sucede. Siendo así, la probada capacidad de Ebrard, ya puesta a prueba en varias ocasiones, lo hacen merecedor de una gran habilidad para encarar estos procesos. Y, si, Marcelo, personaje preparado y experimentado, está a plenitud. Eso, de alguna manera, lo pone muy por encima de personajes, para que la tercera intentona, como en el caso de Andrés Manuel López Obrador, termine siendo la decisiva que lo lleve a Palacio Nacional.
Notas finales
Los titulares de la prensa nacional y estatal de Puebla, hace unos días, se pronunciaron a favor de la puesta en marcha de la Universidad de la Salud. Por un lado, queda claro, esto vendrá a revolucionar los procesos de enseñanza y aprendizaje, especialmente porque se está privilegiando un nivel muy alto en carreras como medicina y enfermería. Así lo podemos describir luego de conocer los pormenores de una obra que marcará un precedente importante. El mismo Alejandro Armenta, gobernador constitucional, ha dicho que movilizará todo el recursos que sea necesario para que los jóvenes, en ese marco de gratuidad de espacios públicos, tengan acceso a la educación superior. Eso, con mayor claridad, se detalló en la presentación y colocación de la primera piedra que simboliza una nueva esperanza para hombres y mujeres que, a esa corta edad, tienen metas y sueños por cumplir. Queda entonces muy claro que en Puebla, con una agenda integral, el proceso de transformación sigue abriendo camino.