La semana pasada el presidente Andrés Manuel López Obrador recibió a Miguel Díaz-Canel en México por cuarta vez desde 2018. La visita se realiza en el marco de las "naciones hermanas" y la "solidaridad entre los pueblos". Esta vez, además, se suma la entrega de la Orden Mexicana del Águila Azteca al presidente cubano.
La visita del mandatario cubano lleva el objeto de sellar los convenios en materia de salud y el fortalecimiento de las relaciones entre ambas naciones.
Es increíble que se condecore al presidente cubano, quien se ha caracterizado por actos dictatoriales y represores que tienen hoy a más de mil cubanas y cubanos en cárceles, condenados a penas severas por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021.
¿De verdad merece el Águila Azteca quien encabeza un régimen que aprobó un nuevo Código Penal que aumenta los delitos castigados con pena de muerte, criminaliza el activismo social y restringe cualquier forma de expresión del descontento social?
López Obrador premia a Díaz-Canel, un gobernante que ha llegado al extremo de encarcelar a quienes hacen un plantón o postean en Facebook criticando a su gobierno.
¿Será que López Obrador cree que eso es correcto? Y peor aún hasta empieza a repetir algunas de esas prácticas, y por eso persigue y encarcela a los opositores a su gobierno.
¿Por qué los elogios del presidente López Obrador a ese régimen? ¿Por qué López Obrador lo muestra como un modelo? Es realmente preocupante.
¿Será que atrás de estos encuentros entre López Obrador y el presidente cubano hay un jugoso negocio millonario? Ya que en los últimos cuatro años Cuba ha enviado médicos cubanos y vacunas a México.
Este negocio millonario consiste en la exportación de servicios médicos, contratos de prestación de servicio, incluso las condiciones en las que laboran los médicos cubanos ha sido clasificada por las Naciones Unidas como trabajo esclavo, ante la falta de derechos de movilidad laborales, e incluso la amenaza de penas de cárcel si deciden abandonar su "misión"; junto a la prohibición de regreso a su país. Así se encuentran hoy en México más de 500 profesionales de la salud cubanos, y México es cómplice de la esclavitud en que se encuentran.
México ha gastado casi 256 millones de pesos, es decir, 433 mil pesos, en tres meses, por cada médico cubano, mientras un profesional de la salud en México, gana aproximadamente 17 mil pesos al mes”. ¿A quién beneficia esto? Al gobierno cubano porque ese dinero no llega a los médicos cubanos, si acaso una décima parte, por eso las ONU ha dicho que los médicos cubanos están siendo objeto de esclavitud en México.
Otro negocio millonario también lo encontramos en el programa insignia de la presente administración denominado “Sembrando Vida”, y casualmente este programa se ha extendido a países de Centroamérica y el Caribe. Sus reglas de operación establecen la necesidad de las transferencias directas a los productores, que se han dado, por decir lo menos, con mucha opacidad y sin intermediarios. En el caso cubano, las autoridades mexicanas han aceptado adecuar el programa a las "condiciones de las provincias cubanas".
¿Por qué será? Será que hay mucho dinero y negocios para los gobiernos de ambos países, y los funcionarios de alto nivel que los operan.