Seis personas deportadas por Estados Unidos a Liberia se negaron a bajar del avión la semana pasada y fueron trasladadas a Guinea Ecuatorial, país africano que mantiene un acuerdo de deportación con el gobierno de Donald Trump. El grupo estaba conformado por cuatro cubanos, un brasileño y una camerunesa, quienes argumentaron que Liberia no era su país y que corrían peligro si permanecían allí.
De acuerdo con testimonios, los migrantes fueron separados del resto de pasajeros y enviados a Malabo, donde permanecen retenidos en un hotel convertido en centro de detención. La directora de litigios de Asian Americans Advancing Justice-Atlanta, Meredyth Yoon, denunció que algunos llegaron encadenados y en condiciones de salud delicadas, sin acceso a atención médica.
Organizaciones de derechos humanos han señalado que las condiciones en el hotel se han deteriorado, con reportes de falta de alimentos y agresiones por parte de guardias. El acuerdo con Guinea Ecuatorial, valuado en 7.5 millones de dólares, permite al presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo utilizar el inmueble de su familia como prisión para solicitantes de asilo deportados desde Estados Unidos.