En las últimas semanas, el tema del retorno de inversión en el agro mexicano ha sido abordado en diferentes espacios de opinión y medios de comunicación especializadas, y es importante tomarlo de manera muy seria, ya que puede representar una salida estratégica al sector agropecuario en nuestro país.
Y es que, hoy en día nuestro sector enfrenta una profunda crisis de rentabilidad y descapitalización, con aproximadamente el 20 por ciento de la superficie sin sembrar debido a la inseguridad, falta de financiamiento, migración juvenil y, por supuesto, el impacto del cambio climático.
Los productores enfrentan, además, altos costos de producción, luego de que ha aumentado el precio de insumoscomo el diésel y los fertilizantes, aunado a una baja en los precios de garantía para granos básicos, lo que limita su capacidad de reinversión.
Como lo he señalado, a nivel internacional, el retorno económico varía significativamente según el país, tipo de cultivo, políticas gubernamentales y eficiencia operativa.
El crecimiento en este sector ha demostrado ser de 2 a 3 veces más eficaz para reducir la pobreza rural, además de llegar a ser auto sustentable.
La tierra agrícola es considerada por muchos expertos como un excelente escudo contra la inflación, dado que esta es un recurso limitado, por lo que tiende a estar altamente correlacionado con la inflación, además los productos agrícolas son de los componentes más volátiles de la inflación.
Desempeñando un papel fundamental en el suministro de alimentos, materias primas y empleo para la población, la industria también es un importante contribuyente al sector de exportación del país, proporcionando una importante fuente de divisas.
Así, invertir 1 peso, retorna de 2 a 3 pesos en ingresos, empleos directos e indirectos, además del beneficio a las comunidades y familias involucradas, es decir, solo falta el verdadero impulso al sector y una visión más amplia a los poderes Ejecutivo y Legislativo de nuestro país.
Es importante destacar que nuestro agro no carece de potencial, carece de tecnificación, financiamiento e institucionalización. Solo con estos tres pilares puede convertirse en un sector rentable, sostenible y atractivo para el capital, ojo con esto.
Bonos de carbono
Viene para nuestro país un tema trascendental, que ya se ha aplicado en otras naciones, y hablo del tema de los bonos de carbono.
También llamados créditos de carbono, son títulos comercializables que representan la captura de una tonelada de dióxido de carbono (CO2), equivalente de la atmósfera, lo que permite a empresas y países compensar sus emisiones contaminantes financiando proyectos sostenibles como reforestación, energías limpias o agricultura regenerativa.
En estas participan empresas voluntarias que compran créditos para compensar voluntariamente su huella de carbono y alcanzar la neutralidad. Comprar un 'bono de carbono' para compensar cada tonelada de CO2, emitida. El precio depende de las dinámicas del mercado.
Hay buenos ingresos económicos por esta iniciativa.
Ing. Luis P. Cuanalo
Presidente del Colegio de Ingenieros Agroindustriales de México, A.C. (CIAGROIN)
Empresario del sector agroindustrial
Consejero CANACINTRA