Por Guadalupe Romero
La emergencia sanitaria por el Covid-19 “nos agarró muy golpeados”, la industria de la construcción terminó 2019 con una caída de 5 por ciento, y arrancó el año con grandes expectativas; “esperábamos para 2020, precisamente entre abril y mayo, que muchos proyectos se destaparan” y con “un gobierno que quería combatir los actos fuera de la ley”.
Ahora, “en los estados donde se paro la actividad las empresas tienen para sobrevivir, sin ingresos y productos financieros, 15 días; después no tendrán para pagar sueldos y, sobre todo las micro y pequeñas empresas estarán en riesgo”, el 96 por ciento se encuentran en este segmento.
Así expone la situación del sector el presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), Eduardo Ramírez Leal, quien en entrevista para ContraRéplica asegura que “no se ha puesto atención a la necesidad de invertir más en infraestructura”, en noviembre pasado el Gobierno tuvo la iniciativa de que los privados estuvieran presentes en este objetivo, pero ahora está parado todo.
“Nos preocupan algunos insumos, porque se liberó el cemento pero el concreto no, para obras de la 4T que nos parece extraño porque en cualquiera de las obras publicas puede haber contagios.
“El acero me han reportado aumentos del 15 al 20%, entre los distribuidores, lo que pasa siempre en una contingencia, hoy que el peso se ha devaluado algunos distribuidores abusan, especulan con los precios de la construcción.
“Hay otro reporte que el asfalto que se utiliza mucho para la conservación de carreteras, de caminos, para la fabricación de carpeta asfáltica, hay un incremento del producto que nos vende directamente Pemex de alrededor de 20%”, acusa el presidente de la CMIC.
A la par con la necesidad de combatir la corrupción, “nos han querido ligar con corrupción y lo que hemos pedido es que la revisen bien porque la mayoría son extorsiones… ahora se cuenta con una línea para hacer las denuncias anónimas ante la Función Pública y esperamos que se animen los constructores para cuando se vean extorsionados por algún servidor público a ponerlo en su lugar a través de una denuncia anónima”, señala el líder gremial.
“Es evidente que hubo extorsiones por parte de algunos funcionarios en el pasado, no todos, y que impidieron que las micro, pequeñas y medianas, principalmente, se desarrollaran, para generar utilidades, terminaba en bolsillos de otros. Las grandes industrias son el 4 por ciento y casi siempre ligadas a un gran grupo financiero, el otro 96% son las pymes, las que han cubierto la actividad.
“La Secretaría de Comunicaciones, hay que decirlo, es la única dependencia que ha invertido en muchos contratos, hasta marzo llevábamos más de 1,500 licitaciones publicas, de las que 1,300 son de la SCT, el resto son de Pemex, CFE y Sedatu, principalmente”.
Ramírez Leal reconoce que la industria ha sido estigmatizada, menciona los escándalos con grandes empresas constructoras españolas y brasileñas, “que han dejado malas referencias y por eso pareciera que todos los constructores del país son malos, y lo que decimos es que los que representamos, han construido 99% de la infraestructura que se conoce desde carreteras, puertos, aeropuertos, ferrocarriles, hospitales, escuelas, infraestructura hidráulica, energéticas, todo lo han hecho los mexicanos”.
El problema, dice, es que se ha participado como subcontratistas no como asociados; “una gran obra se la lleva una gran empresa, y termina subcontratando, entonces se da un servicio sin las condiciones para lograr una rentabilidad”.
La CMIC propone al Gobierno tener obra pública con empresas de las regiones en cuando menos 30% en asociación. Quizá por eso “no hay un producto financiero para mipymes que sea ágil y oportuno, que a través de demostrar la cantidad de trabajadores que se tienen se pueda pedir un crédito para mantenerlos un mes o dos meses, no hay forma”.
El empresario explica que dentro del sector 96% de las empresas son mipymes, de este total el80% son micro que tienen uno o dos trabajadores y facturan 4 millones de pesos al año, así las clasifica la Secretaría de Economía. La pequeña es la que tiene 50 trabajadores y factura 50 millones, de éstas son el 10%, y las medianas facturan hasta 100 millones al año y tienen hasta 250 trabajadores, y son el 6% del sector.
“Hoy parece que el gobierno está peleado con la iniciativa privada y eso no es bueno ni siquiera mencionarlo, tenemos diferencias, y qué bueno que las tenemos busquemos el fondo, y cuidemos que el empleo no se pierda en el país. Primero es cuidar nuestro personal a través de protocolos para prevenir que esta pandemia avance. Con 3 millones de empleos que genera la industria en un año, pues ¿cuántos empleos están en riesgo de que les falle su sueldo, muchos desgraciadamente no lo van a poder hacer, y no es que las empresas que representamos no lo quieran, todo lo contrario, el talento y la fortaleza de una micro, pequeña o mediana sin duda está en su personal de obra, y no los quieren perder, pero tampoco tienen con que pagar”.
“Las empresas no quieren dejar de pagar, pero no pueden, por lo que sin obras estos meses tienen problemas, necesitamos un producto financiero y un apoyo del gobierno simplemente en asunto de diferimientos y de buscar una tasa preferencial por esta contingencia.
La industria de la construcción hoy está detenida en Yucatán, en Nuevo León, en Quintana Roo, en Sonora y en la Ciudad de México se paró la obra privada, pero continúa la pública.
“Hay que activar obras, que no vaya con la Sedena, y no se tiene nada contra la Defensa Nacional, pero la única forma de generarle ingresos las arcas del Gobierno es a través de los impuestos, y estos los pagan las empresas, las personas, entonces si el recurso lo van a ejercer a través de la Sedena o cualquier otro programa social desgraciadamente no va haber pago de impuestos”, hay que sentarse a discutir, concluye el presidente de la CMIC.