La Central de Abasto, el centro de mercadeo considerado el más grande del mundo, con un espacio de 327 hectáreas de pasillos entre los que se pueden encontrar productos a precio de mayoreo como frutas, legumbres, verduras, flores, carnes, pescados, dulces, abarrotes, granos y semillas disminuyó sus ofertas, como consecuencia de la pandemia.
Ante esta circunstancia, las tiendas de autoservicio, “tienditas de la esquina”, mercados y zonas de tianguis podrían quedarse sin suficientes insumos en los próximos días.
Los locales que antes estaban abarrotados, comienzan a cerrar. Los comerciantes han manifestado su preocupación al no poder adquirir más productos, debido al alza en los precios y a que gran parte de las bodegas de la Central de Abasto de la Ciudad de México (CEDA) bajaron sus cortinas.
Antes de que el brote por Covid-19 llegara al territorio mexicano, en la CEDA cerca de 90 mil comerciantes atendían a más de 600 mil personas por día, de acuerdo con los datos de la propia central.
Ahora, disminuyó considerablemente el número de consumidores, pues solo se le permite el acceso a una persona por local, que deberá esperar a ser atendido en largas filas, portar cubrebocas y usar de manera constante gel antibacterial.
Locatarios de mercados de la CDMX consideran que es cuestión de días para que los productos que se ofrecen en el mercado comiencen a escasear, pues asegura que en la Central cerca de un 60 por ciento de los locales ya están cerrados.