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“Él hizo diferente una novela ‘negra’ de gente jodida”

“Él hizo diferente una novela ‘negra’ de gente jodida”

Entornos jueves 16 de abril de 2020 - 11:00

“Fonseca es, yo creo, el último escritor de nuestros tiempos que fue un clásico vivo de las letras latinoamericanas. Un escritor multipremiado, célebre, al que no le gustaban ni las fotografías ni las entrevistas. De una "humildad literaria", término que no sé si existe, impresionante”, expresó la directora editorial de Cal y arena, Delia Juárez G. a ContraRéplica

Por Martha Rojas

martha.rojas@contrareplica.mx

El escritor brasileño, quien el próximo 11 de mayo cumpliría 95 años, murió en un hospital de Río de Janeiro a causa de un infarto.

“La mejor manera de conmemorar cien años es muriendo en la cama sin molestar a nadie”, solía decir el cuentista y sus deseos tuvieron oportunidad de concretarse, pues tras el infarto que sufrió fue atendido en un hospital de la ciudad brasileña, sin embargo su corazón no resistió.

La comunidad cultural mexicana, lamentó la partida de uno de los escritores más trascendentes del siglo XX y un autor fundamental en las letras brasileiras, ya que de él emanó una hebra literaria que urdió sus raíces en lo más profundo de la miseria.

“Fonseca es, yo creo, el último escritor de nuestros tiempos que fue un clásico vivo de las letras latinoamericanas. Un escritor multipremiado, célebre, al que no le gustaban ni las fotografías ni las entrevistas. De una "humildad literaria", término que no sé si existe, impresionante”, expresó la directora editorial de Cal y arena, Delia Juárez G. a ContraRéplica.

Rubem Fonseca enclavó su nombre en la lista de los imprescindibles y transgresores cuando pese a la censura y el escrutinio continúo, como su célebre personaje el abogado Mandrake, sensible por dentro.

“Lo que leí me espantó, me puso los pelos de punta; es pornografía del más bajo nivel, no hay página en que no se vean los rincones más oscuros del país… Además de ser censurado, el autor debería ir preso”, sentenció el entonces senador brasileño, Dinarti Mariz luego de leer Feliz Año Nuevo, una historia llena de matices y frenesí.

El libro publicado en 1977 fue confiscado y censurado por 10 años durante la dictadura de Ernesto Geisel.

“¿Fue un escritor polémico? Es difícil contestar eso. Lo que sí hizo diferente fue hacer una novela "negra" de gente jodida, traicionada por las circunstancias, haciendo justicia por mano propia. Antes de él la literatura brasileña era otra cosa. Provincia, paisaje, costumbres, humor. A él le interesaba otra cosa. Lo que mueve a los hombres a matar y dejar de sentir. Vivió mucho como para saber de sus contemporáneos del llamado "boom" y no le importaba mucho el tema. Ya quedó allí como uno de los más grandes de las letras brasileñas”, agregó la editora.

“El narrador que mejor escribió y leyó la América Latina real, la desigual, hiperviolenta, irónica, vital y caudalosa América Latina. Su prosa sigue siendo la más viva de nuestros países, con distancia”, escribió en Twitter el autor de La vaga ambición Antonio Ortuño.

En la basta obra del autor de lengua lusa hay un eje transversal, los personajes inmisericordes y reales que naufragan en sus cuentos, novelas y hasta en su memoria.

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ER/CR

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