Soda Stereo revive con Cerati virtual en un show que emociona, pero también divide opiniones.
Ocurrió lo que muchos creían imposible: Soda Stereo volvió a los escenarios con la presencia de Gustavo Cerati. No se trata de un regreso tradicional, sino de una ambiciosa propuesta tecnológica que reabre el debate sobre los límites entre homenaje, memoria y espectáculo.
Bajo el nombre de Ecos, el proyecto —anunciado en 2025— prometía evitar tributos convencionales y cualquier intento de sustituir a Cerati. Sin embargo, la tecnología terminó ocupando ese espacio simbólico, dando forma a una experiencia que busca reconstruir la esencia de la banda sin su figura central, generando expectativa… y controversia.
Un show que mezcla nostalgia y tecnología
El debut se realizó con Charly Alberti y Zeta Bosio como únicos músicos en escena. El concierto arranca con “Ecos” y “Juegos de Seducción”, pero es hasta “Nada Personal” cuando aparece la figura virtual de Cerati, proyectada en pantalla 4K.
El repertorio incluye 19 canciones y un diseño escénico que apuesta por la inmersión total. Luces, visuales y narrativa construyen una atmósfera que no busca replicar el pasado, sino evocarlo.
La polémica: ¿homenaje o negocio?
Desde su anuncio, Soda Stereo Ecos ha generado opiniones encontradas. En redes sociales, las críticas apuntan a que el uso de una figura digital responde más a intereses comerciales que artísticos. Para algunos, el show cruza una línea delicada al “revivir” a un ícono.
No obstante, también hay quienes defienden la propuesta como una oportunidad única de reconectar con la música de la banda en vivo, especialmente para nuevas generaciones que nunca vieron a Cerati en el escenario.
Una experiencia que no intenta reemplazar
Quienes han asistido coinciden en algo: no es un concierto de Soda Stereo en sentido estricto. Es un espectáculo. Uno que reconoce la ausencia irreemplazable de Cerati, pero que intenta acercarse a su legado desde otro lenguaje.
La frase que resume la experiencia es clara: no es Soda Stereo… pero es lo más cercano que existe hoy. Y frente a eso, la decisión es personal: cuestionarlo o vivirlo.