La presidenta Sheinbaum ha iniciado este año 2025 sacudida fuertemente por sus convicciones (igual que el mesías tropical), luego de la irrupción el pasado sábado 3 de enero del ejército de Estados Unidos en Venezuela para detener al que según la ley venezolana era el presidente constitucional de ese país, pero ante los ojos de millones de sus compatriotas y del mundo también, era un vulgar usurpador y un tirano que por fortuna vio truncada su carrera.
La presidenta mexicana, envalentonada, gritó casi desaforadamente su condena a la intervención de Estados Unidos ese sábado 3 de enero en suelo venezolano; ya un poco más "tranquila" el lunes 5 de enero leyó un texto que intentó ser una postura latinoamericana que en realidad poco impacto tuvo a nivel nacional e internacional; en dicho texto acudió a sus apuntes marxistas de su época de estudiante y también incluyó la máxima juarista que los "libertarios" como ella suelen utilizar pero a conveniencia, faltaba más.
En lo más destacado de su discurso del lunes señaló que: "el intervencionismo nunca ha traído democracia". Supongamos sin conceder (como diría el mesías), que la señora presidenta tiene razón.
Es más, démosle la razón a nuestra presidenta en turno, en efecto el intervencionismo en latinoamérica y en ninguna parte del mundo ha traído democracia, sin soslayar la actual y sólida democracia panameña que hoy no existiría de no ser por elo intervencionismo estadounidense que derrocó al orangután Noriega, también narco, hace ya muchos ayeres.
Pero insistamos que en efecto el intervencionismo nunca ha traído democracia al mundo, perfecto. Entonces ¿tenemos que ser ciegos y voltear para otra parte cuando la voluntad popular es aplastada como lo fue el año pasado en Venezuela como el robo descarado de la elección por parte de ese orangután que por fortuna hoy ya duerme en una celda?
¿En dónde está la "libre autodeterminación" que tanto esgrime y grita la presidenta desaforadamente en el caso venezolano; ¿es eso demócrata? Pero es más de miedo escucharla decir posteriormente que el intervencionismo no debe existir nunca aún y cuando existan razones para ello; es decir no importa lo que hacía Maduro en Venezuela, importa un carajo lo que hagan los herederos de Castro en Cuba, o lo que hace en Nicaragua el que se decía "demócrata" y que hoy es un vil aprendiz de tirano.
Es de miedo escuchar esto de la presidenta por los antecedentes de su movimiento en los que la derrota nunca existe porque el pueblo siempre dice que ellos son los que deben gobernar por los siglos de los siglos; es de miedo escuchar estas palabras de una "demócrata".
Pero sigamos dándole la razón a la señora presidenta, toda la razón del mundo: las intervenciones, el intervencionismo, nunca de los nuncas ha generado o ha llevado democracia al mundo.
Entonces una vez que le hemos dado la absoluta razón a la presidente de este país, elegida democráticamente, queda por sentido común una pregunta en el aire que debe hacerse: ¿Y las tiranías sí han traído democracia al mundo? Hábiles como son no saldrán de su "doctrina Estrada", claro aplicada a conveniencia, pobre mundo, pobre país y pobre Latinoamérica, esta es la calidad de "demócratas" que tenemos, por eso estamos como estamos.