El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, afirmó que los 55 narcotraficantes trasladados a Estados Unidos este año representaban un riesgo para la seguridad nacional, al continuar operando desde prisiones mexicanas. Con la última entrega de 26 integrantes del crimen organizado, el funcionario aseguró que “al sacarlos de nuestro país no podrán seguir operando contra la sociedad mexicana”.
Las autoridades federales señalaron que todos los enviados enfrentan acusaciones en EU por delitos graves como homicidios, secuestros, tráfico de drogas, trata de personas, lavado de dinero y delincuencia organizada. Entre ellos se encuentran figuras como Miguel Ángel “N” (Z-40) y Óscar “N” (Z-42), exlíderes de Los Zetas, responsables del asesinato de 17 custodios penitenciarios y cuyas extradiciones fueron pospuestas en 79 y 54 ocasiones, respectivamente.
El titular de la Fiscalía General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero, no descartó más operaciones similares. El acuerdo con el Departamento de Justicia de EU garantiza que no se aplicará la pena de muerte a los extraditados. El operativo se llevó a cabo bajo la Ley de Seguridad Nacional y con coordinación entre la Defensa Nacional, Marina, Guardia Nacional, SSPC y FGR, movilizando 988 elementos, 12 aeronaves y 90 vehículos.
De los 26 enviados en esta última fase, 14 estaban recluidos en penales federales, 11 en centros de la Ciudad de México y uno en Baja California. Seis fueron trasladados a Phoenix, Arizona; nueve a Nueva York (ocho a White Plains y uno a John F. Kennedy); seis a Dulles, Virginia; y cinco a San Diego, California.
En la lista destacan Abigael González Valencia, líder de Los Cuinis y cuñado de “El Mencho”; Juan Carlos Félix Gastélum, alias “El Chavo Félix”; y Servando Gómez Martínez, “La Tuta”, exlíder de Los Caballeros Templarios, junto a otros operadores del crimen organizado.
Las autoridades subrayaron que muchos de estos capos mantenían redes criminales desde prisión y buscaban su liberación anticipada, lo que —de haberse concretado— habría significado un retroceso en la lucha contra el narcotráfico.