Claudia Bolaños
En México, el 17 por ciento de las más de 133 mil personas desaparecidas corresponde a niñas, niños y adolescentes, lo que evidencia la gravedad de la crisis que afecta a este sector de la población.
La Red por los Derechos de la Infancia en México, (REDIM) advirtio que la negación institucional y la falta de una tipificación efectiva del delito de desaparición forzada permiten que el Estado eluda su responsabilidad, dificultando el acceso a la justicia.
En este contexto, colectivos de búsqueda impulsaron la acción “La cascarita por el Día de la Niñez”, como parte de la campaña “Hasta encontrarles”, con el objetivo de visibilizar la desaparición de menores en el país y exigir respuestas. La actividad busca contrastar con el discurso en torno a eventos internacionales y evidenciar la ausencia del Estado frente a esta problemática.
De manera paralela, niñas y niños salieron a las calles de la Ciudad de México para exigir el reconocimiento de sus derechos durante la Primera Marcha de Niñas y Niños, que recorrió del Bosque de Chapultepec al Ángel de la Independencia.
La movilización reunió a familias y participantes que, mediante pancartas y consignas, demandaron acceso a educación, seguridad y una vida libre de violencia, en un ejercicio que colocó a las infancias como protagonistas en el espacio público.
Previo al recorrido, las y los asistentes realizaron dibujos que posteriormente utilizaron como mensajes visibles, en una dinámica que buscó fomentar su participación y expresión directa.
El contexto que motiva estas acciones es crítico. Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social indican que más de la mitad de niñas, niños y adolescentes viven en condiciones de pobreza, mientras que diversos organismos han advertido sobre la persistencia de prácticas de disciplina violenta.
Al concluir la marcha en el Ángel de la Independencia, se realizó un espacio de diálogo donde se planteó la necesidad de fortalecer la participación de las infancias y articular esfuerzos entre familias, escuelas y organizaciones civiles.
“Se trata de un parteaguas. No es común que niñas y niños tengan espacios para expresarse de esta manera”, señalaron participantes, al destacar la importancia de garantizar que este sector sea escuchado.
Ambas acciones buscan visibilizar la situación que enfrentan niñas, niños y adolescentes en el país, así como exigir políticas públicas efectivas que garanticen su seguridad, bienestar y pleno ejercicio de derechos.