Como parte de sus inspecciones previas, el
Servicio Secreto de Estados Unidos había catalogado como sitio de alto riesgo el tejado de donde el francotirador disparo al expresidente
Donald Trump, pero al no estar bajo su jurisdicción no reforzaron la seguridad en el lugar.
Según agentes del Servicio Secreto la seguridad del edificio desde donde se perpetro el ataque le correspondía a la policía local, lo cual no eximio de culpas a
Seguridad Nacional, debido a que el secretario,
Alejandro Mayorkas tuvo que admitir un fallo en los protocolos de seguridad.
Tras lo sucedido se ha pedido que la directora del Servicio Secreto,
Kimberly Cheatle, renuncie a su cargo, además que se le citara a declarar una vez concluya la
Convención Nacional Republicana.Hasta el momento se desconocen las
causas que originaron el ataque, sin embargo, la Kimberly Cheatle ha anunciado cambios en el esquema de seguridad de Donald Trump.