La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) registró en 2025 su mejor desempeño anual desde 2009, impulsada por un mayor apetito por activos de riesgo, un entorno de tasas a la baja y valuaciones rezagadas, mientras que la Bolsa Institucional de Valores (BIVA) alcanzó su crecimiento más elevado desde que comenzó operaciones.
El índice principal de la BMV, el S&P/BMV IPC, cerró el año en 64 308.29 puntos, lo que representó una ganancia de 29.9 % en el año, la más alta registrada desde 2009. Por su parte, el índice FTSE-BIVA creció 26.6 %, marcando el mayor avance desde su debut.
Analistas atribuyeron este repunte a varios factores, entre ellos la menor atracción de la renta fija conforme las tasas de referencia empezaron a disminuir, la diversificación de portafolios fuera de activos denominados en dólares ante la incertidumbre en Estados Unidos y los bajos múltiplos de valuación de las empresas mexicanas. También se mencionó la percepción de un mayor diálogo comercial entre México y Estados Unidos, el crecimiento de utilidades corporativas, los planes de reducción de gastos empresariales y los mayores precios en el sector de materiales.
De cara a 2026, expertos consideran que la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos será un factor clave para los mercados, con expectativas de recortes adicionales de tasas que podrían sostener un entorno de liquidez favorable e incentivar el apetito por riesgo. Asimismo, será relevante observar el entorno de expectativas económicas, las cifras económicas preliminares y posibles cambios en las proyecciones de inflación en México.
Este desempeño coloca al mercado bursátil mexicano como uno de los más destacados en 2025, superando incluso en rentabilidad a importantes índices de Wall Street.