“Bajo el volcán” es el nombre de la novela de Malcolm Lowry, publicada en 1947.Una obra maestra de la literatura inglesa de la primera mitad del siglo XX. La novela transcurre en 1938, en el Día de Muertos y narra la vida de Geoffrey Firmin, un ex cónsul británico alcohólico que vive en Cuernavaca, Morelos.
Tomamos prestado el nombre de esta obra, para denotar la peculiar circunstancia de la CDMX, Puebla, Morelos y Tlaxcala que fueron fundados y se desarrollaron a las faldas del Iztaccíhuatl y Popocatépetl. Los dos hermosos volcanes testigos milenarios de la historia de esta región.
La cordillera de fuego. La actividad del Popo aumentó en las semanas recientes, hasta el momento nada fuera de lo común, caída de ceniza por lo que es recomendable la restricción de actividades al aire libre, uso de cubrebocas, cubrir depósitos de agua y suspensión de vuelos por algunas horas en los aeropuertos. Al momento de escribir estas líneas, sobre la CD de Puebla persiste la caída de ceniza.
De acuerdo a datos disponibles, el Popo, desde 1354, ha registrado 18 erupciones. La erupción más reciente fue de 1927, entró en fase de reposo hasta 1994. La última erupción violenta ocurrió en 2000, provocando la evacuación de varias comunidades cercanas al volcán. Sin caer en teorías de conspiración o en visiones catastrofistas, las preguntas que nadie quiere hacerse, pero resultan pertinentes son: ¿Qué hacer en caso de una actividad volcánica mayor o de una nueva erupción violenta? ¿Estamos preparados para afrontarla? ¿Cuáles serían sus consecuencias?
Existe un protocolo con los colores del semáforo. Verde, normalidad. Amarillo tienen tres fases: fase 1, manifestación de actividad; fase 2, incremento de actividad, y fase tres, actividad intermedia alta. Rojo, indica peligro y preparación de evacuación, tiene dos fases: fase 1, actividad explosiva de peligro intermedio o alto y fase 2, actividad explosiva de peligro alto o extremo. Cada color y fase tiene acciones específicas para la población y las autoridades.
En el papel estamos preparados para una emergencia. Bien harían las autoridades de los municipios y estados; así como de la federación, en tomar la actividad del Popo con toda seriedad. Revisar las rutas de evacuación, preparar albergues y difundir información y orientación de manera adecuada y oportuna.
A la sociedad le corresponde seguir las indicaciones de la autoridad y no difundir rumores o noticias falsas a las que en ocasiones son tan proclives las redes sociales.
Nadie desea un desastre, nadie controla las fuerzas de la naturaleza. En otros tiempos, las erupciones volcánicas se consideraban señales de los dioses por alguna falta de los hombres; ahora sabemos que son circunstancias geológicas, físicas y naturales en donde el poder del hombre es insignificante. Eso pienso yo, ¿usted qué opina?