Varios bombarderos B-2 Spirit de la Fuerza Aérea de Estados Unidos fueron desplegados desde la Base Aérea Whiteman, en Missouri, rumbo al Pacífico, en medio de deliberaciones del presidente Donald Trump sobre una posible ofensiva militar contra instalaciones nucleares iraníes. El movimiento ocurre mientras Trump regresa a la Casa Blanca desde Nueva Jersey para sostener reuniones con su equipo de Seguridad Nacional este fin de semana.
De acuerdo con reportes de The New York Times, los B-2 estarían preparados para transportar bombas antibúnker de 30 mil libras, capaces de impactar complejos nucleares subterráneos como el de Fordo, en Irán. Sin embargo, el medio aclara que el despliegue de estos aviones no confirma una decisión definitiva sobre un ataque, sino que puede tratarse de una medida preventiva que amplíe las opciones estratégicas disponibles para el mandatario.
Según información adicional de NBC News, los bombarderos se dirigen a Guam, una base clave del ejército estadounidense en la región Asia-Pacífico, lo que refuerza la hipótesis de que se trata de una operación de posicionamiento. Funcionarios del Departamento de Defensa indicaron que este tipo de maniobras son frecuentes para mantener capacidad de respuesta inmediata, aunque no se utilicen necesariamente en combate.
Trump, quien suele pasar los fines de semana en sus propiedades privadas, interrumpió su estancia en su club de golf de Bedminster para regresar a Washington y encabezar sesiones de evaluación con sus asesores de seguridad. La Casa Blanca anunció que el presidente tomará una decisión en un plazo de dos semanas sobre un posible ataque a Irán, cuyo objetivo sería frenar el desarrollo de un arma nuclear por parte del régimen islámico.
El viernes, Trump advirtió que Teherán tiene “un máximo de dos semanas” para evitar una acción militar, elevando la tensión en una región ya marcada por la escalada entre Israel e Irán, y por la creciente presión internacional sobre el programa atómico iraní.